El fisioterapeuta responde ¿Frío o calor?

Frío contra Calor
A la hora de aliviar el dolor tenemos varias herramientas para utilizar. Estas herramientas pueden ser de la farmacología (como por ejemplo tomar un ibuprofeno) o de terapias físicas, que es lo que nos ocupa. Entre estas terapias están la termoterapia o el uso de calor como medio de tratamiento y la crioterapia, o la aplicación de frío como medio de tratamiento. Ambas son útiles y nos van a ayudar a reducir el dolor además de tener otros efectos también beneficiosos para el cuerpo. Existen otras terapias físicas que ayudan al dolor como por ejemplo las movilizaciones o el ejercicio físico.
En el caso que nos ocupa vamos a desgranar los mecanismos de acción de cada uno de los medios, el calor y el frío.

Fotografía: Sebastian Etchevest

Características
Calor
El calor va a provocar un aumento de la temperatura a nivel local en la zona de aplicación. Este aumento de la temperatura conlleva una serie de cambios a nivel tisular (del tejido). Estos cambios son:
Aumento del flujo sanguínea en la zona. Debido a una vasodilatación conseguimos que en la zona de aplicación haya más sangre con todo lo que esto implica.
Las células musculares reaccionan al calor relajándose y por lo tanto nos ayudar a aliviar la tensión que pueda existir.
Aumenta el rango de movimiento. Esto es debido un aumento en la capacidad viscoelásticas de los tejidos que contienen colágeno (tendones y ligamentos).
Mejorar la capacidad de recuperación: se cree que esto puede ser debido al mayor aporte sanguíneo que conlleva más nutrientes disponibles para la regeneración de las células en la zona de aplicación. Lo que conlleva a un aumento del metabolismo en la zona afectada.
Frío
El frío va a hacer lo contrario que el calor, va a reducir la temperatura a nivel local. Esto va a generar los siguientes cambios:
Una vasoconstricción con lo que el volumen y el flujo sanguíneo se van a reducir en la zona.
También reduce el flujo de sustancias inflamatorias ya que reduce el metabolismo de las células de la zona y por lo tanto no generan tantas de estas sustancias.
La reducción del metabolismo también ayuda a controlar que las células de la zona no se degeneren más y provoquen una lesión mayor.
Genera analgesia en la zona. Esto se debe a que baja la velocidad de conducción de las neuronas y aumenta el umbral de activación de los nociceptores, que son los encargados de llevar los estímulos dolorosos al cerebro para su interpretación.
Reduce el espasmo muscular, lo que contribuye al control del dolor. Gracias a la inhibición del reflejo de la médula espinal.
Para lesiones musculoesqueléticas la aplicación de hielo de forma intermitente parece tener beneficios frente a hielo de forma mantenida

Formas de aplicación
Hay distintas formas de aplicar tanto el frío como el calor. Por lo tanto dependiendo de la anatomía de la zona y el tiempo del que se disponga podremos usar una u otra. Si queremos usarlo previo a la práctica deportiva o durante la práctica deportiva las mejores opciones van a ser las cremas o geles (tanto de frío como de calor) o los sprays (principalmente de frío), ya que la aplicación dura segundos y tenemos el efecto prolongado. En el caso del calor será mejor aplicarlo previo al ejercicio para influir sobre la musculatura y las articulaciones (para favorecer la movilidad) mientras que en el caso del frío será mejor para aquellas situaciones en las que se hay producido una molestia o lesión leve durante la práctica deportiva para ayudar a generar analgesia y probar a continuar con la práctica siempre que sea absolutamente necesario e imprescindible y no se pueda parar. Ya que ante una lesión lo mejor es parar la práctica deportiva hasta que se haya podido evaluar correctamente.
Otra opción a tener en cuenta son las bolsas, que pueden estar rellenas tanto de agua como de geles. En el caso de las últimas son más útiles que el agua para la aplicación de frío dado que no se congelan y mantienen una consistencia que permite una mejor adaptación a la anatomía de la zona lesionada. Para esta aplicación necesitamos estar en reposo y disponer de unos 15/20 minutos para una aplicación correcta. No es recomendable estar más de 15/20 minutos en el caso del calor y en el del frío parece que más de 15 minutos no consigue ningún beneficio, e incluso podemos provocar efectos adversos que van a entorpecer la aplicaicón. Por lo tanto con 15 minutos es suficiente para ambos casos. En el caso específico del frío parece que una buena idea es hacerlo en ciclos de 1 o 2 minutos de tratamiento/descanso, (1 minuto de frío y uno de descanso) de forma continuada.
Otra opción para el frío es sumergir la parte afectada en una cubeta o similar de agua fría para lograr un enfriamiento más general en la zona
Por último también están las bolsas de semilla y las mantas eléctricas para el caso del calor. En el caso de las últimas hay que vigilar especialmente la potencia y el tiempo de aplicación, para no pasarnos y no provocar efectos perjudiciales.
Precauciones
Frío
Los efectos adversos del frío si la aplicación no es la correcta son los siguientes:
Congelación de la zona: esto se puede evitar controlando el tiempo y no poniendo en contacto directo la superficie congelada con la piel. Es poco frecuente y cuando es debido a una situación de estas es fácilmente subsanable.
Quemaduras: el frío provoca quemaduras ya que activa los mismos receptores que el calor y por lo tanto desencadena la misma reacción. Esto se da en casos de mucho frío por contacto (como por ejemplo pegar un cubo de hielo a la piel durante mucho tiempo). Al igual que en el caso anterior basta con controlar el tiempo y no realizar una aplicación directa para evitarlo. En el caso de los geles y cremas hay que leer bien la información para su correcta aplicación.
Reacciones alérgicas: debido a la composición de algunas cremas o geles pueden dar reacción alérgica al usuario. Por lo tanto basta con vigilar la composición para evitarlo y ante la duda decantarse por otro tipo de aplicación.
Dolor: en el caso de que nos pasemos con la aplicación de frío puede aparecer dolor, esto suele desaparecer al poco y no es muy común. Basta con controlar bien la aplicación y los tiempos para prevenirlo.
Neuropatías en nervios superficiales: esto se puede dar cuando el frío llegue a dañar el nervio, pero no es preocupante ya que los casos descritos son reversibles en poco tiempo. En este caso el nervio nos manda un aviso de que hay algo que le está lesionando y basta con darnos cuenta y cesar la aplicación de frío. La sensación puede perdurar un poco pero es pasajera (entumecimiento, escozor, adormecimiento o el resto de sensación que puede provocar un nervio).
Hay que tener especial cuidado y es mejor evitarlo en pacientes que tengan: hipersensibilidad al frío, intolerancia al frío, enfermedad de Raynaud, o en áreas donde el paciente presente compromisos vasculares.
Calor
Al igual que en el caso del frío el calor puede provocar algunas reacciones adversas:
Quemaduras: si el calor es demasiado intenso o demasiado tiempo puede llegar a quemar.
Reacciones alérgicas: en el caso de las cremas y los geles igual que con el frío.
Aumento de la inflamación: por lo tanto no es recomendable aplicar calor en el caso de que haya un proceso inflamatorio subyacente.
Además hay que tener cuidado cuando se aplique calor en las siguientes circunstancias: esclerosis múltiple, déficit de circulación, lesiones en la médula espinal, diabetes mellitus, artritis reumatoide, cuando haya un proceso inflamatorio activo, quemaduras o úlceras en la piel.

Conclusión
No existe evidencia clara acerca de que usar porque las posibilidades son muchas y las formas de medirlo también son distintas. Pero a nivel biológico si hay efecto, por lo tanto con esos datos podemos usar estos tratamientos en función de cómo sea. No parece que uno sea mejor que otro, parece que ambos consiguen reducir el dolor. En el caso del hielo está indicado las primeras 48/72 horas, a partir de entonces parece que tiene poca eficacia. En el caso del calor está más indicado para dolor en la zona lumbar y molestias musculares (esto puede ser debido a que es más agradable).
A continuación exponemos una tabla con situaciones comunes y que podría ser más beneficioso. Es importante recordar que no se debe aplicar durante más de 15 minutos seguido en el caso del calor y 12 en el caso del frío (si puede ser de forma intermitente en este caso mejor.

FríoCalor
Traumatismos
Procesos inflamatoriosх
Dolores agudos
Dolores en la espaldaх (no suele ser nada agradable la aplicación de frío en estas zonas)
Dolores en articulaciones periféricas✓ (si al paciente le alivia puede ser una opción)
Dolores musculares✓ (en las primeras 48/72 horas)
Fiebreх
Previo a deporte
Durante el deporte

También se pueden consultar otros artículos que publicamos sobre cómo aplicar hielo local y sobre la aplicación de frío y calor en las roturas fibrilares.

Bibliografía
Bleakley CM. et al “Cryotherapy for Acute Ankle Sprains: A Randomised Controlled Study of Two Different Icing Protocols.” https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16611722.
Malanga GA .et al. “Mechanisms and Efficacy of Heat and Cold Therapies for Musculoskeletal Injury.” https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25526231.
Tipton MJ. et al “Cold Water Immersion: Kill or Cure?” https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28833689.
“Termoterapia – Wikipedia, La Enciclopedia Libre.” Wikimedia Foundation, Inc. April 11, 2005. https://es.wikipedia.org/wiki/Termoterapia.
“Crioterapia – Wikipedia, La Enciclopedia Libre.” Wikimedia Foundation, Inc. March 17, 2007. https://es.wikipedia.org/wiki/Crioterapia.