Causas y tratamiento de las roturas fibrilares

La rotura de fibras musculares es una lesión muy común, sobre todo entre la población deportista. Como su propio nombre indica, esta lesión consiste en la rotura de algunas fibras que componen un músculo y suele provocar un dolor intenso que en la mayoría de casos obliga a parar la actividad deportiva.

¿Por qué se producen las roturas fibrilares?

Causas y mecanismo de lesión. La rotura puede producirse de varias maneras, ya sea por un impacto directo o por una elongación brusca más allá del límite que el músculo puede soportar. Los factores de riesgo para que esto ocurra son variados: Un mal calentamiento, un ejercicio demasiado intenso o más fuerte de lo habitual, pasando por la edad o la morfología particular de cada individuo.

¿Cual es el tratamiento de una rotura fibrilar?

Tratamiento y tiempo de recuperación. El tiempo de recuperación variará dependiendo de la gravedad de la lesión, ya que las roturas pueden ser desde milimétricas hasta llegar a varios centímetros de longitud. En la mayoría de casos, que suelen ser leves o moderados, deberíamos conseguir una buena recuperación en menos de un mes.

Respetando los plazos de la propia lesión, realizaremos el tratamiento en varias fases:

Fase inicial: En los primeros días, el objetivo principal será reducir la inflamación producida por la lesión por lo que aplicaremos frío local y si el dolor lo permite podemos realizar un masaje suave para ayudar a drenar y reducir el dolor inicial. También podemos realizar una movilización pasiva suave (sin estiramientos) y le solicitará al paciente un reposo relativo de la musculatura afectada.

Fase intermedia: Una vez conseguido el objetivo inicial de reducir la inflamación podemos aplicar calor local para favorecer la circulación, la movilización pasará a ser activa y el masaje antes explicado se hará con más intensidad, pudiendo incidir más directamente sobre el músculo para reducir el tono muscular.

Fase final: En esta fase el dolor deberá haberse reducido notablemente y hay que ir introduciendo el ejercicio progresivamente. Habitualmente habrán transcurrido unos 15 días desde la lesión. Empezaremos a estirar la musculatura afectada con suavidad, siempre respetando el dolor, así como empezar a realizar ejercicio suave. Tanto el ejercicio como los estiramientos irán aumentando de intensidad progresivamente hasta llegar a realizar la actividad deportiva de forma normal.

Es importante no tener prisa en recuperarse de este tipo de lesiones ya que suelen ser propensas a repetirse si no se respetan adecuadamente los tiempos de recuperación.