
La operación de prótesis de cadera es una de las intervenciones más frecuentes en personas mayores. En la mayoría de los casos se realiza para aliviar el dolor y recuperar movilidad perdida por la artrosis. Pero el éxito de la cirugía no termina con la operación sino que empieza con la rehabilitación.
Cuando el paciente vuelve a casa, comienza la parte más importante del proceso. Es normal que los primeros días haya molestias, inseguridad o miedo a moverse. Sin embargo, cuanto antes se recupere el movimiento (siempre bajo supervisión profesional), mejores serán los resultados a medio y largo plazo. El movimiento temprano ayuda a controlar la inflamación, previene rigideces y evita la pérdida de masa muscular que aparece al pasar demasiados días inactivo.
En Fisiohogar trabajamos con muchos pacientes que han pasado por esta cirugía. La experiencia demuestra que empezar pronto y adaptar los ejercicios al entorno del paciente marca la diferencia. En casa, cada movimiento tiene un sentido práctico: levantarse de la cama, sentarse en una silla adecuada o subir un pequeño escalón puede convertirse en parte del tratamiento.
En el proceso de rehabilitación nos vamos a encontrar varias fases
Cada persona se recupera a su ritmo, pero suele haber un camino común que conviene conocer.
En los primeros días tras la operación el objetivo es moverse con seguridad y sin miedo. El fisioterapeuta enseña cómo colocarse en la cama, cómo levantarse sin girar la pierna operada y cómo caminar con andador o bastones. También se inician pequeños ejercicios en la cama, como mover los tobillos o contraer suavemente los músculos del muslo y los glúteos. Estos gestos sencillos activan la circulación y reducen el riesgo de rigidez.
La primera semana en casa es un gran reto y el foco está en recuperar autonomía para las tareas diarias. Se trabaja cómo sentarse y levantarse de una silla sin flexionar demasiado la cadera, cómo colocarse los zapatos o cómo desplazarse por la vivienda sin riesgo de tropiezos. También se introducen ejercicios de elevación de pierna estirada, movimientos suaves de cadera y trabajo de equilibrio estático.
A medida que el dolor disminuye y la fuerza mejora, el objetivo es recuperar la marcha normal. Se practican pasos más largos, ejercicios de subida de escalón o pequeños desplazamientos laterales. El fisioterapeuta ajusta la intensidad y la frecuencia, combinando trabajo de fuerza, equilibrio y coordinación.
A partir del segundo mes llega el momento de consolidar la recuperación. El paciente ya camina con mayor seguridad y puede retomar paseos más largos, ejercicios de estabilidad y tareas cotidianas como subir y bajar escaleras o hacer la compra con ayuda. La clave está en mantener la constancia y no abandonar los ejercicios cuando el dolor desaparece.
Hay muchos ejercicios que ayudan en la recuperación y el fisioterapeuta los irá adaptando en función de las necesidades del paciente, pero hay algunos que suelen formar parte de la rehabilitación tras una prótesis de cadera.
- Movilización de tobillos: mover los pies arriba y abajo varias veces al día mejora la circulación y previene la hinchazón.
- Contracción de glúteos y muslos: apretar los músculos durante unos segundos ayuda a mantener la fuerza sin necesidad de grandes movimientos.
- Separación lateral de la pierna: realizarla tumbado o de pie, con control, refuerza los músculos estabilizadores de la cadera.
- Levantarse y sentarse: repetir este gesto varias veces al día, con una silla firme y apoyos estables, mejora la fuerza y la coordinación.
- Marcha guiada: caminar dentro de casa o en pasillos amplios, con bastones si es necesario, permite ganar seguridad y equilibrio.
Son ejercicios sencillos, pero su valor está en la regularidad. Hacerlos bien y con la frecuencia adecuada es más importante que hacer muchos.
El papel del entorno familiar
En esta etapa, la familia y los cuidadores tienen un papel fundamental. La persona que se ha operado necesita apoyo, tanto físico como emocional. Un entorno tranquilo, bien iluminado y libre de obstáculos reduce el riesgo de caídas. También es útil adaptar la altura de las sillas, el baño o la cama para facilitar los movimientos.
La paciencia y la motivación del entorno son parte de la terapia. Animar al paciente, acompañarle en los primeros paseos o recordarle los ejercicios hace que se sienta más seguro y comprometido con su recuperación. La fisioterapia no se limita a las sesiones pues continúa en cada gesto del día a día, y ahí la familia puede marcar la diferencia.
Cada recuperación es única
No existen plazos exactos ni programas iguales para todos. La edad, el estado físico previo, el tipo de prótesis o la presencia de otras enfermedades influyen en la evolución. Por eso, más que seguir un calendario, lo importante es que el proceso esté guiado por profesionales sanitarios que ajusten los ejercicios y resuelvan dudas conforme avanza la recuperación.
Con un abordaje temprano, un seguimiento constante y la implicación de la familia, la mayoría de los pacientes recuperan su autonomía en pocas semanas. La prótesis de cadera no solo devuelve la movilidad sino que bien acompañada, devuelve también la confianza para moverse sin miedo.
Colegiado nº 3.147
Fisioterapeuta y licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad Europea de Madrid.
Vicedecano del Colegio de fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid.






