Fisioterapia tras una cirugía en el pie

En esta entrada del blog os vamos a hablar sobre la rehabilitación tras una cirugía en el pie.
Las cirugías en el pie pueden ser necesarias por diferentes causas, pero las más comunes, además de las traumáticas, se llevan a cabo para solucionar deformidades en los dedos del pie.

HALLUX VALGUS:

es la deformidad que provoca la desviación lateral del dedo gordo del pie. Se asocia con el juanete, la prominencia medial del primer metatarsiano y bursitis. Esto puede desencadenar dolor y deformaciones en el resto de los dedos, ya que se produce una mala transferencia de la carga durante la marcha.

HALLUX RIGIDUS:

se genera por un proceso degenerativo de la articulación metatarsofalángica del primer dedo, que provoca dolor, deformidad y, sobre todo, limitación del movimiento de flexión dorsal en el primer dedo, lo que dificulta la marcha.

DEDOS EN GARRA Y EN MARTILLO:

son deformidades en flexión que se producen en los dedos de los pies. En los dedos en garra ambas articulaciones interfalángicas se encuentran en flexión y la metacarpofalángica en extensión. En cambio, en el dedo en martillo la articulación interfalángica distal está también extendida.

FISIOTERAPIA TRAS LA CIRUGÍA

Imagen de Wayne Noffsinger
https://www.flickr.com/photos/knottyboywayne/

Tras la cirugía lo habitual es que, tanto el pie y los dedos como el tobillo, presenten un importante edema. El apoyo y la marcha no son posibles durante los primeros días o semanas en función del tipo de patología y de cirugía. El bombeo por el trabajo del tríceps sural (gemelos y sóleo) es lo que más ayuda en la disminuir el edema, por lo que en las primeras sesiones se recomiendan pautas y ejercicios para favorecer la evacuación del edema y se llevan a cabo masajes de drenaje. Además se movilizan y realizan ejercicios activos de las articulaciones que no se hayan visto afectadas para mantener la movilidad.

Tras los primeros días, y siempre que el cirujano lo autorice, se complementa el tratamiento anterior con movilizaciones pasivas de las articulaciones intervenidas y con el masaje de la cicatriz. Si el apoyo y la marcha es posible, se comienza con ello. En los primeros pasos es importante concienciar al paciente de posibles compensaciones antiálgicas, para evitarlas y realizar un correcto apoyo y despegue durante la marcha. Por supuesto, como decimos siempre, cada paciente y cada situación es diferente por lo que los tiempos varían, pero es importante realizar una buena rehabilitación con fisioterapia.