Artroscopia de rodilla

¿En qué consiste una artroscopia de rodilla?

La cirugía artroscópica es una de las técnicas hoy en día más utilizadas por los traumatólogos especialistas en rodilla ya que la intervención es mínimamente invasiva y proporciona beneficios frente a la cirugía abierta:

  • Se realizan unas incisiones mínimas, lo que disminuye el riesgo de complicaciones nerviosas o vasculares.
  • Dependiendo de la intervención se pueden llevar a cabo con anestesia local o regional.
  • Es un método ambulatorio que en la mayoría de los casos no requiere de hospitalización.

    Cicatrices tras artroscopia. Fuente Wikipedia

¿PARA QUÉ LESIONES DE RODILLA SE UTILIZA NORMALMENTE LA ARTROSCOPIA?

  • Rotura de menisco.
  • Rotura total o parcial del ligamento cruzado anterior o posterior.
  • Extirpación de cuerpos libres o del quiste de Baker (quiste de líquido sinovial que se forma en la parte posterior de la rodilla).
  • Reparación del cartílago (condropatías).

En ocasiones los traumatólogos emplean esta técnica también como diagnóstico, es decir, cuando el paciente presenta una sintomatología importante pero en la pruebas convencionales (rayos X, resonancia magnética,..) no se aprecia con claridad ningún daño.

 

¿CÓMO ES LA RECUPERACIÓN TRAS UNA CIRUGÍA ARTROSCÓPICA?

Imagen del interior de la articulación. Fuente Wikipedia
Imagen del interior de la articulación. Fuente Wikipedia

A pesar de que es una cirugía poco agresiva, el paciente deberá estar unos días en reposo relativo. El tiempo de recuperación tras una artroscopia depende principalmente del tipo de lesión que tuviera el paciente, así como de las características de este (edad, peso, actividad física previa, etc.).

Durante los primeros días es conveniente llevar a cabo masajes de drenaje, que favorezcan la circulación, disminuyan la inflamación y el dolor, y realizar ejercicios suaves para evitar la pérdida de masa muscular.

Progresivamente, en las sesiones de fisioterapia, se van aumentando la dificultad y la carga en los ejercicios. En ocasiones es necesaria la terapia manual, para el tratamiento de las cicatrices o de contracturas puntuales que aparecen durante el proceso de rehabilitación.

Es muy importante que, los pacientes sometidos a una intervención de rodilla consigan una extensión completa, ya que esta es fundamental durante la marcha, y no tanto la flexión.
Tras una intervención de este tipo, la fisioterapia y los ejercicios domiciliarios pautados por un profesional ayudan a tener un restablecimiento más temprano y en mejores condiciones.