Que pasa cuando mi rodilla cruje

¿Has notado que alguna vez te cruje la rodilla cuando intentas estirarla o doblarla?  También se suele notar cuando nos ponemos de pie.  

El término médico de ese ruido es crepitación articular y se puede producir por varios motivos. Nos podemos encontrar con crepitaciones por cavitación (liberación de gases en la articulación) o por la fricción entre dos huesos que hay en la articulación.  

Si lo que notamos es un ruido sin más, normalmente no hay que preocuparse mucho.  Otra cosa es que si el ruido es acompañado por dolor o debilidad muscular repentina. En esos casos se recomienda hacer una valoración con tu Fisioterapeuta.

Algunos de los procesos en los que la crepitación va acompañada de dolor son los siguientes: 

La artrosis produce un desgaste lento del cartílago que protege la superficie de los huesos.  Llega un momento cuando este desgaste ya empieza a causar dolor.  Si notamos dolor con el crujido de alguna articulación, es posible que ese desgaste articular sea la causa.  Es un síntoma de artrosis.

Trauma o un golpe directo también puede provocar ruidos dentro de una articulación.  Un ejemplo clásico son las lesiones de menisco de la rodilla, lesiones frecuentes en deportistas.  Cuando un menisco está dañado, es muy frecuente notar ruidos dentro de la rodilla

La cirugía que afecta alguna articulación también puede causar crepitación.  Cambios estructurales, inflamación e inestabilidad especialmente en los primeros días tras la cirugía pueden ser responsables de provocar ruidos dentro de una articulación.

La Fisioterapia puede ayudar a reducir la crepitación cuando esta está acompañada con dolor.  Siempre hay que hacer una valoración primero y luego el fisioterapeuta pautará un tratamiento personalizado.  

El fortalecimiento de los  músculos que rodean la rodilla es importante para aumentar la estabilidad de la articulación.  Los ejercicios que te dará el fisioterapeuta te ayudarán a fortalecer y así a mejorar no solo la funcionalidad, sino también la flexibilidad de la rodilla.

La movilidad articular en casos de artrosis es importante para reducir de forma natural la inflamación acumulada en la rodilla.  Hay técnicas de movilidad activa y pasiva que puede aplicar el fisioterapeuta para conseguir una reducción de la inflamación y una mejora en la función global de la rodilla.

Hay actitudes y actividades fáciles de adoptar en el día a día que ayudarán a reducir los ruidos y el crujido de una articulación como la rodilla.

La marcha sin forzar ayuda a mantener las articulaciones sanas, ayuda además a mejorar la circulación y así la movilidad articular.

Mantener un peso adecuado también es fundamental para reducir el ritmo de desgaste natural que ocurre en cualquier articulación, especialmente en las rodillas.

La aplicación de frío ayuda en la reducción de inflamación aguda, como puede ser el caso de trauma directo a la articulación o después de cirugía.  

La aplicación de calor ayuda en la reducción del espasmo muscular así mejora la movilidad de la articulación.  El espasmo de los músculos que rodean la rodilla suele ser normal en casos de artrosis leve o moderada.  El espasmo provoca rigidez y dolor articular.  El calor suave que puede dar una manta eléctrica o una bolsa de semillas que se calienta en el microondas por ejemplo, es un remedio casero muy fácil de poner.

Calzado adecuado para la protección de la rodilla.  Si la articulación ya tiene un grado de inestabilidad por desgaste, espasmo o procesos post-quirúrgicos, es importante que el calzado no perjudique aún más esa inestabilidad.  Se recomienda el uso de calzado lo más cómodo posible.

Hay que saber “escuchar” a nuestro cuerpo.  Ruidos en las articulaciones, sin dolor es algo relativamente normal.  Cuando empiezan a aparecer otros síntomas como la inflamación, la rigidez y el dolor, aunque sea leve, es recomendable hablar con tu Fisioterapeuta de confianza para parar o ralentizar en el momento adecuado cualquier lesión que se pueda estar desarrollando en la rodilla.