Síndrome del túnel cubital

El nervio cubital, o ulnar, se origina de las raíces nerviosas de C8 y T1. Desciende por la parte posterointerna del brazo y rodea el codo, pasando por el canal cubital, para posicionarse en la cara anterointerna del antebrazo, y llega hasta la palma de la mano.

Inerva diferente musculatura flexora del antebrazo, así como musculatura de la mano. También proporciona sensibilidad al quinto y la mitad del cuarto dedo, así como a la parte correspondiente del dorso y la palma.

El SÍNDROME DEL TÚNEL CUBITAL es la compresión del nervio cubital, a su paso por el codo. Los SÍNTOMAS que los pacientes con este síndrome pueden presentar son:
Parestesias/hormigueos en el dedo anular y el meñique.
Dolor en el codo.
Si la compresión se alarga en el tiempo, el nervio se puede dañar y esto puede provocar una atrofia de la musculatura de la mano y la, conocida como, mano en garra.

Entre las CAUSAS que lo provocan podemos destacar:
Traumatismos, que provocan lesiones (fracturas, luxaciones…) en la articulación del codo y que comprometen al nervio a su paso por el túnel cubital.
Microtraumatismos por movimientos de repetición: más habitual en deportistas (béisbol, voleibol, motociclismo…)
Artritis o procesos inflamatorios que comprimen al nervio en esta zona más comprometida.

El DIAGNÓSTICO lo lleva a cabo el especialista mediante la clínica (las parestesias, el dolor) y los signos. En ocasiones son necesarias pruebas neurofisiológicas, como el electromiograma, que dará más detalles de la zona donde el nervio está afectado y en qué medida.

TRATAMIENTO

Si no ha habido un traumatismo, con una lesión previa importante (fractura), que será lo prioritario, el tratamiento de inicio debe ser conservador. Este se basará en: reposo relativo, medicación, uso de férulas y fisioterapia

En cuanto a la fisioterapia nuestro principal objetivo será disminuir el dolor y las parestesias. Para ello abordaremos a cada paciente de forma individual mediante terapia manual de todas las estructuras involucradas, movilización neuromeníngea, electroterapia, etc.

En ocasiones puede ser necesaria la cirugía, si no hay mejoría con el tratamiento conservador o si la compresión está provocando un daño al nervio que debilitamiento muscular.