Mamá, ¡me duelen las rodillas!

El dolor de rodillas en los niños entre 10-12 años es uno de los síntomas más comunes que nos encontramos en los peques de la casa, sobre todo en los que practican algún tipo de deporte, pero igual de común es la respuesta de los médicos: es del crecimiento. En realidad sí que es de crecimiento, pero tiene una explicación: Osgood-Schlatter.

¿Y esto qué es? Pues es una enfermedad causada por el acumulo de pequeñas lesiones debido a la sobrecarga repetida del cuádriceps sobre la tibia antes de que esta haya terminado de crecer.

El cuádriceps es el músculo grande y fuerte de la parte superior y delantera del muslo. Su tendón, que es la cuerda con la que se agarra al hueso, se inserta en la tibia por delante, justo por debajo de la rótula.

En edad de crecimiento de los niños, la tibia no tiene la madurez suficiente para resistir algunas demandas mecánicas y la tracción repetitiva del tendón del cuádriceps sobre ella puede producir inflamación e hinchazón de la rodilla.

Afecta en el mayor porcentaje de las veces a varones niños que practiquen algún deporte como fútbol, baloncesto, voley, gimnasia…

Como complicación a la simple inflamación de la zona, se pueden producir pequeñas microfracturas de la tibia dando lugar a la aparición de osículos que pueden derivar en la formación de calcificaciones crónicas en la zona.

El tratamiento de esta enfermedad abarca desde el reposo y disminución de la actividad deportiva cuando el niño tiene síntomas, la aplicación de hielo en los momentos agudos de inflamación, y sobre todo fisioterapia, ya que la principal causa de la lesión es la tensión excesiva que soporta el cuádriceps, que se puede liberar con estiramientos, masoterapia y potenciación de este músculo.

Así que si a tu hijo/a le duelen o se le hinchan las rodillas sin causa aparente, ponte en contacto con tu fisioterapeuta a domicilio y te aconsejaremos de la mejor forma posible.