Lesiones del menisco de la rodilla. Características y tratamiento

El menisco es un fibrocartílago que se encuentra en diversas articulaciones del cuerpo humano. En el caso de la articulación de la rodilla, estos tienen una forma semilunar, constan de un componente medial y otro lateral situándose estos entre los cóndilos femorales y la meseta tibial.

Los meniscos son unas estructuras escasamente vascularizadas. En las personas adultas, tan solo entre el 10-25% de la estructura del menisco contiene vasos sanguíneos y nervios situándose la mayoría de estos en las zonas más externas del menisco. Así, se pueden distinguir dos regiones diferenciadas el menisco: una región inervada y vascularizada situada en la zona externa (zona rojo-roja) y una región sin ninguna inervación y avascularizada (zona blanca-blanca). La capacidad de curación que tendrá un menisco ante una rotura estará directamente relacionada con el área donde se haya producido esta. Teniendo un mejor pronóstico una rotura en la zona externa del menisco (rojo-roja) que en interna (blanca-blanca).

La estructura del menisco tiene una gran importancia anatómica, biomecánica y funcional a la hora del correcto funcionamiento de la estructura de la rodilla. Las principales funciones de este serían:

  • Amortiguación de cargas: gracias a la forma de los meniscos, estos permiten que haya un mayor contacto entre los cóndilos femorales y el platillo tibial. Aparte, también tienen la función de absorber las grandes cargas de compresión que tienen que aguantar la articulación de la rodilla quitándole de esta manera presión tanto a los cóndilos femorales como a la meseta tibial y ayudando de esta manera a conservar el cartílago articular.
  • Propiocepción: debido al gran número de mecanorreceptores estos colaboran a que haya una correcta propiocepción articular.
  • Lubricación: se cree que una de las funciones de los meniscos es la de bombeo de líquido sinovial hacía los cartílagos articulares supra y subyacente, teniendo así una función de colaboración en la nutrición de estos y aumentando la lubricación articular.

Un menisco se rompe cuando se produce una pérdida en la continuidad de este. Las roturas de menisco se suelen producir de diferente manera en función de si la sufren personas jóvenes o mayores. En pacientes más jóvenes y con estructuras meniscales sanas, estas roturas se suelen producir por giros bruscos a la hora de pivotar sobre la pierna apoyada. Estás roturas suelen ser frecuentes en deportes en los que durante la practica del mismo el jugador realiza continuos cambios de dirección con las piernas en extensión o flexión (pádel, fútbol, ski, …). En ocasiones la rotura del menisco en estas circunstancias va acompañada de la ruptura de otras estructuras adyacentes relacionadas con estos como es el ligamento cruzado anterior o posterior y el ligamento colateral interno. En pacientes mayores, la rotura de menisco suele producirse por degeneración de este debido a la perdida que, con el paso del tiempo, va sufriendo el menisco en sus propiedades visco elásticas produciéndose con ello una perdida en su elasticidad y un aumento de su fragilidad.

Las lesiones meniscales representan la lesión intraarticular más común en la articulación de la rodilla, siendo esta la causa más común de procesos quirúrgicos. El género masculino es el más propenso a este tipo de lesiones.

Sobre las lesiones de menisco se puede consultar nuestro artículo: Qué son los meniscos y qué tipos de lesiones sufren.

El menisco se puede romper por sitios diferentes y de diferente manera:

A la hora de producirse una lesión meniscal, esta suele ir acompañada de dolor, inflamación de la articulación y un derrame sinovial articular de la misma. Aparte de estos signos, las personas que sufren una rotura del menisco suelen presentar varios de estos síntomas:

  • Dificultad a la hora de extender o flexionar completamente la rodilla. 
  • Dolor para agacharse y ponerse de cuclillas.
  • Bloqueo articular de la rodilla. Teniendo la sensación de que la rodilla se queda encajada a la hora de realizar algún movimiento.
  • Inflamación persistente o recidivante de la articulación sin ningún motivo 

La rotura meniscal se puede diagnosticar de diferentes maneras:

  • Mediante exploración física: en este caso se emplean unas pruebas específicas para valorar un posible desgarro de menisco. Estas pruebas son la de McMurray, Appley y Thesaly. Con estas pruebas se busca el poner en tensión el menisco y reproducir así el dolor.  
  • Pruebas de imagen: la resonancia magnética es el mejor estudio posible para valorar una posible rotura de menisco.
  • Artroscopia: se suele emplear ante resultados negativos en otras pruebas y la persistencia de un dolor incapacitante.

A la hora de tratar una rotura de menisco hay varias formas de abordarse. En pacientes de edad más avanzada o adultos que no realizan una gran actividad deportiva, se suele emplear un enfoque conservador. Este suele constar de descanso, hielo y medicamentos en un primer momento y de programas de fisioterapia para mejorar el tono y el funcionamiento de las estructuras alrededor de la rodilla. Con este enfoque conservador se consigue evitar la eliminación del menisco evitando así la aparición de otras patologías como la artrosis.

Si el paciente es más joven, un adulto que practica gran cantidad de deporte o la lesión del menisco es más extensa, será necesaria la realización de una cirugía. En función de la ubicación y el tamaño de la rotura la cirugía podrá ser una artroscopia o una sutura meniscal. Siempre que sea posible se recomienda la elección de la sutura meniscal. Ya que de está manera conservaremos el menisco en su totalidad evitando así la aceleración de aparición de patologías degenerativas. 

Posterior a la cirugía habrá que realizar una rehabilitación para recuperar el correcto funcionamiento de la rodilla y evitar así posibles lesiones asociadas a una debilidad muscular, inestabilidad articular, … Siempre será recomendable el acudir a un fisioterapeuta titulado para que nos acompañe en la recuperación ayudándonos con una correcta tabla de ejercicios y evaluando la evolución a lo largo de la recuperación.

BIBLIOGRAFIA

  1. Development of the menisci of the human knee joint. Morphological changes and their potential role in childhood meniscal injury
  2. Bird MDT, Sweet MBE. Canals of the semilunar meniscus: brief report. J Bone Joint Surg Br.