Hombro doloroso tras un accidente cerebro vascular (ACV)

Los accidentes cerebrovasculares (ACVs) suceden cuando una parte del cerebro se queda sin el aporte necesario de  flujo sanguíneo. La falta de oxígeno a las células nerviosas hace que estas se destruyan, lo que tiene como resultado una alteración en la función que lleva a cabo el área del cerebro dañada. Si la región afectada se encarga de la función motora, se producirá una lesión en el lado del cuerpo contralateral a la lesión cerebral, a esto se le denomina hemiplejía o hemiparesia.

El daño varía en función a la lesión de cada persona, pero todos los especialistas destacan que la rehabilitación fisioterápica es fundamental desde las primeras etapas.

En esta entrada nos vamos a centrar en una de las principales complicaciones que sufren estos pacientes en el miembro superior: EL HOMBRO DOLOROSO.

El origen de este dolor en el hombro tras un ACV o ictus puede ser diverso:

  1. Subluxación de la articulación glenohumeral: que puede tener lugar debido a la alteración del control motor en la cintura escapular y muy asociada a la espasticidad.
  2. Espasticidad: es el incremento del tono muscular como consecuencia del daño nervioso. En el caso del miembro superior, predomina el incremento del tono de la musculatura flexora. En el hombro doloroso los músculos pectoral mayor y el subescapular son los más relevantes.

    Mano espástica
  3. Alteraciones en el manguito rotador: se cree que puede haber lesiones sobre todo por la movilización de los pacientes durante la primera fase tras el ictus, o por la acción de la gravedad que provoca, si no hay un buen posicionamiento del brazo, daños en el manguito.
  4. Alteraciones nerviosas: sensibilización central, síndrome del dolor regional complejo, …

¿CÓMO AYUDA LA FISIOTERAPIA EN EL DOLOR DE HOMBRO TRAS UN ICTUS?

El objetivo principal, será, por supuesto, disminuir el dolor, así como normalizar el tono muscular y mejorar la movilidad y la funcionalidad.

Para lograr este objetivo la fisioterapia cuenta con múltiples herramientas, entre otras:

  1. Masoterapia y terapia manual: mediante el masaje y las movilizaciones suaves y con un rango pequeño de movimiento mejorando la espasticidad y relajando las estructuras periescapulares.
  2. Cinesiterepia pasiva o activo asistida, en función de la capacidad de movimiento de cada paciente, que evitará la capsulitis adhesiva y mejorará la movilidad.
  3. Técnicas de fisioterapia neurológica como  Bobath, que promueven la normalización del tono muscular y la facilitación del movimiento.

 

Además es importante contar durante las sesiones con el entorno del paciente, los cuidadores y la familia. Ellos colaborarán, ayudándoles con los ejercicios que les enseñemos y colocando al paciente en la postura más adecuada. Además les enseñaremos pautas para no provocar dolor al paciente durante las transferencias durante su rutina diaria.

García Díez E. (2004) Fisioterapia de la espasticidad: técnicas y métodos. Fisioterapia 26(1):25-35

Murie- Fernández M, Carmona Iragui M, Gnanakumar V, Meyer M, Foley N, Teasell R.  (2012) Hombro doloroso hemipléjico en pacientes con ictus: causas y manejo. Neurologia 27(4): 234-44