El lado oscuro del empleo

Ya se acabaron las vacaciones y empieza un nuevo curso laboral. La España “productiva” ya se tomo su descanso y todos estamos preparados “con las pilas cargadas” para empezar a darlo todo en nuestro puesto de trabajo.

Lamentablemente todo lo dicho hasta ahora es falso. Vamos a dedicar varios artículos para hablar en profundidad de un fenómeno preocupante que afecta a los empleados y les impide realizar el trabajo de una forma correcta y saludable.

Según la encuesta de población activa del segundo trimestre del 2014 en España hay 17.3 millones de personas trabajando. De ese número global 6.3 millones han declarado (según la encuesta nacional de salud) que su condición física no les permite desarrollar una actividad normal cotidiana. Traduciendo, el 35% de todos los trabajadores considera que no puede desarrollar su trabajo de forma agradable puesto que el dolor físico dificulta esta actividad.

Es preocupante que este porcentaje vaya en aumento y las medidas pensadas para parar esta tendencia no parecen tener el efecto deseado. Lo que es peor es que en gran medida, los problemas físicos están relacionados directamente con el día a día laboral. Mencionaremos los números específicos en las próximas entradas de este artículo pero como fisioterapeutas que somos lo tenemos muy claro. Los trabajadores se están lesionando (poco a poco) dentro de sus despachos y oficinas.

Por supuesto, no hemos descubierto nada nuevo. Son hechos ya conocidos y queremos analizar ¿Qué se esta haciendo hoy en día en los distintos ámbitos para resolver y remediar este fenómeno?

Empezando por los autónomos que es uno de los grupos más importantes de todos que estamos trabajando actualmente. En este colectivo las medidas ergonómicas y de salud laboral, son mínimas.

En empresas un poco más grandes hay más control y al menos necesitan tener un certificado que confirme que sus empleados están al día con cursos en prevención de riesgos laborales. Empresas más grandes, tienen departamentos específicamente creados para limitar estos riesgos y para prevenir.

Nuestra impresión es que se queda todo en papeleo y burocracia. Incluso en las grandes empresas con departamentos específicos, encontramos temas básicos como por ejemplo sillas deficientes ergonómicamente hablando. Aparentemente la teoría ya se sabe, pero luego, en el momento de hacer los cambios necesarios, empiezan los problemas presupuestarios.

Por último, la medida estrella en las empresas que tienen presupuesto es la cobertura de una sanidad privada para sus empleados. Lamentablemente sospechamos que esa cobertura se hace pensando más en las cuentas de la empresa (desgravaciones fiscales) que en el bienestar real del empleado. Además, cada vez se acepta el hecho de que se trata de una cobertura relativamente mediocre (con relación al alivio de dolores musculoesqueleticos) limitando el tratamiento a una atención de “cables y corrientes” dejando al empleado normalmente con la necesidad de buscar un fisioterapeuta privado al terminar sus 30 sesiones de cableado.

Esperamos que en esta serie de artículos relacionados con este tema ayudará a concienciarnos sobre que se está haciendo mal para que cada vez menos trabajadores se lesionen en sus puestos de trabajo y se pueda reducir de forma eficiente estos riesgos laborales.