Alzheimer – Trabajar desde la comprensión

Trabajar desde la comprensión: Alzheimer

Todos envejecemos y, con nosotros también lo hace nuestro cerebro. Todos podemos tener problemas para recordar algunos detalles. A pesar de ello, si consideramos que ésta pérdida de memoria es lo suficientemente grave como para interferir en nuestras actividades de la vida diaria deberíamos considerar visitar a nuestro médico de cabecera ya que podemos empezar a pensar que nuestro problema está determinado por la enfermedad de Alzheimer o alguna otra demencia.old-peoples-home-63617_960_720

Los problemas de memoria, sobretodo la dificultad para recordar cosas ocurridas recientemente, suelen ser el primer y el más característico síntoma de la enfermedad de Alzheimer. Otros síntomas también característicos pueden ser la dificultad de resolver problemas o de realizar tareas que en el pasado nos resultaban sencillas, el aislamiento de amigos y familiares, los cambios de humor, la confusión, los problemas en la comunicación, etc.

Claves para la atención de pacientes

Se ha escrito y se ha dicho mucho acerca de este tipo de enfermedades, en esta ocasión vamos a enfocar el artículo hacia la familia, el cuidador, el fisioterapeuta y demás sanitarios que trabajamos con ellos. Una lista de claves para el buen cuidado y manejo del paciente:

  1.    Preguntas reiteradas: En muchas ocasiones los pacientes repiten una y otra vez la misma pregunta, lo primero que debemos de hacer es mantener la paciencia, ya que ellos sienten que es la primera vez que lo preguntan. Hay que dejar que expresen sus dudas; ya que estas pueden ser debidas por confusión y pueden solucionarse orientando al paciente, fomentando los hábitos y las rutinas o dejando que se respondan ellos mismos.
  1.    Agresividad: Hay que recordar que el paciente no es violento o agresivo por voluntariedad, es la propia enfermedad la que lo vuelve así en ocasiones. En estos casos hay que mantener la paciencia, buscar la causa de esta agresividad, hablar con un tono de voz sereno y sin gritar ni gesticular demasiado para no confundirlo más, pedir ayuda en caso de que sea necesario, redirigir su atención hacia otros estímulos que lo puedan relajar, llamarle por su nombre, recordarles qué hacemos ahí y quiénes somos.
  1.    Conductas repetitivas: Las conductas reiteradas pueden ser motivo de simple aburrimiento y hay que proponerles una actividad que les motive o los estimule cognitivamente para que abandonen la otra. Podemos intentar darle sentido de utilidad a esta conducta repetitiva, es decir, tareas fáciles y con un fin concreto para que se sienta realizado y nosotros mostrarles nuestro agradecimiento y reforzar la actitud. En caso de ser movimientos automáticos tipo balanceos en fases más severas no podemos hacer nada, deberemos dejar que se exprese libremente e intentar ignorar esta conducta.age-63609_960_720
  1.    Oposicionismo:  Hay que buscar motivaciones para el paciente en vez de obligaciones, tenemos que permitir elecciones o conductas alternativas para hacerle sentir como el adulto que es. En muchas ocasiones, el paciente quiere realizar la tarea encomendada pero muestra signos de oposición porque nuestro ritmo es acelerado y le cuesta seguirnos. En resumen, tenemos que dejarle capacidad de decisión, respetar la decisión en la medida de lo posible y establecer un ritmo adecuado para el enfermo.
  1.    Afectividad: Siempre tenemos que recordar que las capacidades cognitivas del paciente están alteradas, aunque no las afectivas. Esto quiere decir que tenemos que tratar con comprensión, tolerancia, cariño, respeto y paciencia al enfermo durante todas las fases de la enfermedad. Para una buena comunicación hay que hablarle con frases sencillas y cortas, intentar incluirlo en las conversaciones familiares, pedirle su opinión, evitar hacer comentarios negativos en su presencia y hay que ser receptivo ante un intento de comunicación del paciente.