Tratamiento de fisioterapia con personas mayores

Actualmente la población de nuestro país, sufre un envejecimiento paulatino, debido al aumento de la esperanza de vida, entre otras razones a la mejoría de la dieta, así como el avance de la medicina y la industria farmacológica.

El grupo de personas mayores de 80 años supone un grupo poblacional cada vez mayor y que tiene unas necesidades de cuidado específicas y cada vez más especializadas para lograr una mejor calidad de vida la última etapa de la misma.

El primer factor a tener en cuenta es la propia edad que viene acompañada de una degradación de los tejidos por una regeneración más lenta y la reducción de células primigenias para mantener el estado óptimo de todo el sistema. desde la fisioterapia buscamos una reacción por parte del organismo de mejoría de los tejidos, estimulando mediante pautas y ejercicios la generación de tejidos de calidad con un tono óptimo de trabajo para asi mejorar el estado físico general, pudiendo en ocasiones conllevar la reduccion de la ingesta de cieros farmacos (analgsicos principalmnt) siempre bajo supervision medica.

La ingesta de ciertos fármacos en ocasiones puede provocar alteraciones de la estática y el  equilibrio por lo que es interesante trabajar estos aspectos, potenciando la estática y la marcha además de estrategias de afrontamiento con ayuda de medidas ortésicas y protésicas si fuese necesario. Es muy importante mantener y fomentar la marcha en las personas mayores, ya que un buen estado físico dificulta y alarga en el tiempo la aparición de caídas, así como sus más fatídicas en forma de fracturas y otras lesiones de diversa índole.

Un mejor tono muscular a su vez mejorará la mineralización y calidad de los huesos haciendo que sea más complicada la aparición de fracturas espontáneas o en el caso de una caída o accidente fortuito que la consecuencia indeseada de una fractura sea muy más complicada que suceda.

Un mejor estado fisico tambien favorece la independencia para las actividades de la vida diaria y la estimulación y establecimiento de rutinas que favorezcan los procesos cognitivos asociados a dichas actividades, así como una menor necesidad de ayuda externa por parte cuidadores y personas ajenas a la familia, con el consiguiente ahorro económico y prjuicio social para el mayor. 

Otro de los grandes beneficios de las sesiones de fisioterapia con nuestros mayores es la estimulación cognitiva a partir de órdenes de diferente complejidad para obtener respuestas adecuadas, además de la resolución de problemas y correcciones posturales y juegos de carácter lúdico con el fin de aumentar la adherencia con el profesional y/o cuidadores.

Con algunos pacientes es conveniente crear una dinámica con una cierta periodicidad para favorecer la orientación temporal y favorecer la aparición de conductas a recordar, así como mitigar recaídas y evitar dentro de lo posible avances en patologías degenerativas de tipo demencia en cualquiera de sus variantes.

La evidencia nos ha enseñado la relación que existe entre un buen estado físico y el enlentecimiento de las demencias en las personas mayores, por lo que será muy interesante para mantener su independencia y calidad de vida dentro de unos parámetros aceptables.

Es bien sabido que muchas personas mayores no son muy fanáticas de moverse más allá de ir al cuarto de baño o a la mesa a la hora de la comida o la cena. Aunque siempre es interesante tener una jarra o botella con agua saborizada (con el zumo de medio limón por ejemplo) ya que las personas mayores tienden a beber poco y más si es agua sola, ya que ciertas medicaciones pueden modificar el no-sabor del agua.

Para todas estas personas es interesante seguir alguna pauta de ejercicios, con más interés tras todos esos periodos de confinamiento más o menos restrictivos, sumándose además diferentes problemas como miedo por caídas de vecinos u otro tipo de afecciones o enfermedades puntuales.

La idea es llegar a un hábito de ejercicios de entre 45 y 60 minutos al día, la OMS en sus recomendaciones para población general, ha elevado estas “exigencias” y nos pide que realicemos esos 45 minutos de ejercicio a un ritmo elevado para evitar el sedentarismo. 

¿Qué ejercicios podemos hacer para aumentar la actividad?

A continuación vamos a exponer unas directrices de ejercicio muy generales, para una atención más personalizada es conveniente acudir a su fisioterapeuta de cabecera para obtener una atención más personalizada y específica a cualquier proceso presente en el mayor.

Siempre es interesante empezar con periodos de series cortas de 3 a 5 repeticiones e ir aumentando paulatinamente hasta llegar a hacer 3 series de 10 repeticiones con descansos de 30 segundos.

Con la persona sentada hacemos:

  • Apoyamos los pies y se cambia el apoyo de la punta hacia el talón y vuelta a la punta (los dos pies simultáneamente).
  • Con los talones apoyados se orienta la punta de los pies de dentro hacia afuera y vuelta hacia dentro (los dos pies simultáneamente)
  • Estiramos una pierna con la punta del pie apuntando hacia el pecho y al apoyar un pie, se estira la otra pierna.
  • Dejando una separación de un palmo entre ambos pies y con las manos apoyadas en las rodillas, se juntan las rodillas y se separan sobrepasando la vertical de ambos pies quedando las rodillas separadas más de un palmo, hasta donde sea posible.
  • Con los pies separados y las rodillas con la misma separación y la espalda bien apoyada en el respaldo, se levanta un pie del suelo y después el otro, sin mover la espalda y llevando la rodilla lo más alto que se pueda sin compensar con ninguna otra parte del cuerpo.
  • Apoyando las manos en las rodillas, se adelanta el cuerpo, llevando los hombros hacia delante, tanto como sea posible, con la cabeza quieta sin mover el cuello hacia ningún lado y vuelta a la posición inicial.
  • Con los brazos a lo largo del cuerpo y la cabeza recta descender las manos inclinado el tronco para tratar de tocar el suelo, sin perder la estabilidad.
  • Llevar los hombros hacia delante y hacia detrás
  • Llevar los hombros hacia arriba y vuelta a la posición inicial.
  • Levantar los miembros superiores extendidos lo más arriba que se pueda sin compensar con la espalda, empezando con las manos en las rodillas.
  • Con los brazos a lo largo del cuerpo, levantar las manos simultáneamente hasta lo más alto posible sin compensación del cuerpo
  • Adelantar la cabeza hasta tocar el esternón con la barbilla y vuelta a la posición inicial; No se lleva la cabeza hacia detrás ni se mira hacia arriba con la cabeza.
  • Intentar tocar el hombro con la oreja del mismo lado, la oreja va hacia el hombro y no a la inversa, primero hacia un lado y luego hacia el otro.
  • Giros de cabeza, primero hacia un lado y luego hacia el otro, 
  • desde sentado con los dos pies bien apoyados se pone en pie con la ayuda de los brazos para mejorar la estabilidad y vuelta a la sedestación y en la última elevación se queda en pie.

Con la persona en pie y las manos apoyadas en el respaldo de una silla:

  • Elevar una rodilla lo más que se pueda y después la otra rodilla
  • Doblar las rodillas hasta donde la estabilidad lo permita y vuelta a la posición inicial (sentadillas)
  • Elevaciones laterales de miembros inferiores.
  • Con los miembros inferiores rectos y las rodillas estiradas, se adelanta el torso hasta llegar al respaldo de la silla y vuelta a la posición inicial con la mínima ayuda posible de los brazos.

También es interesante el salir a andar a la calle o en el portal o dentro de casa si las circunstancias sociales o personales no lo permiten de otra manera durante un periodo de mínimo de 15 minutos y progresando para llegar a la hora de deambulación continua. El ritmo de marcha en un primer momento no es primordial y debe ser adaptada a la persona, por ello no es interesante el uso de cintas de marcha, ya que obligan a una continuidad en el ritmo y necesitan de un previo entrenamiento para su uso.

Estas son unas pautas muy genéricas e inespecíficas, si se precisa algún tipo de atención específica o aparecen dolores o molestias asociados a los movimientos es conveniente contactar con su fisioterapeuta de cabecera para realizar una valoración adecuada y plantear un tratamiento más personalizado.

Estaremos encantados de atender su llamada para informarle sobre nuestros servicios de fisioterapia para la tercera edad.