Rehabilitación de rodilla tras prótesis

Una de las rehabilitaciones que nos encontramos más a menudo en nuestro trabajo diario es la de las prótesis de rodilla.

La colocación de una protesis de rodilla es la última fase en el tratamiento de las artrosis de rodilla. Ésta se realiza cuando todos los tratamientos anteriores han fallado y el paciente continúa con un dolor agudo que le impide realizar sus actividades de la vida diaria y en esta intervención se opta por la sustitución de la articulación dañada por una prótesis (normalmente de titanio).

Tras la cirugía el paciente permanece unas 48 horas en el hospital, donde comienza ya su recuperación y el tratamiento fisioterapéutico, que no debe ser abandonado tras el alta hospitalaria. Pese a que las grapas no se quitan hasta 10 o 14 días después, el trabajo de fisioterapia es fundamental para lograr tanto la extensión completa de la articulación como una flexión lo más amplia posible, propiciando al mismo tiempo una pronta recuperación. Los objetivos fundamentales en esta fase del tratamiento son reducir la inflamación y disminuir la aparición de adherencias para poder mejorar el movimiento articular.

Una vez retiradas las grapas, se puede aumentar la intensidad del trabajo y se vuelve prioritario el tratamiento de la cicatriz para eliminar todos los puntos de retracción del tejido, es decir, las adherencias. Además del trabajo diario con el fisioterapeuta es de vital importancia que el paciente realice al menos 20 minutos de ejercicio todos los días aparte de caminar, al principio con la rodilla en descarga (muletas) y, según avanzamos en la recuperación, aumentando el apoyo en la rodilla afectada.

En la sección de Documentos de nuestra página web se pueden descargar algunos de los ejercicios recomendados. Es fundamental que el paciente se responsabilice de su propia recuperación y colabore activamente en un proceso que suele ser lento y doloroso, pero que con el trabajo individual se acorta considerablemente y permite la recuperación total.