Pautas de rehabilitación después de una caída

Una caída puede presentar complicaciones que alarguen nuestro proceso de recuperación. Si además la persona que se ha caído es mayor, es conveniente aumentar las precauciones.

Siempre solemos pensar que una rotura de huesos es peor; sin embargo hay casos en los que la recuperación, aunque engorrosa, es mejor. El problema de la caída sin rotura es que pesamos que solo es un golpe y que con un poco de tiempo de pasará, pero por desgracia no siempre es así.

Ante cualquier caída fuerte que nos ocasione dolor es aconsejable acudir al médico. El especialista valorará los daños causados y tomará las medidas pertinentes para solucionar el problema.

En el caso de caídas graves se puede recomendar someterse a un proceso de rehabilitación fisioterapéutica. Por ejemplo, si la caída ha dañado la pierna o la rodilla, se puede ver disminuida la capacidad de movilidad. Para recuperar la movilidad y que no queden secuelas su fisioterapeuta puede realizar sesiones de masajes en los que relaje la zona afectada por el golpe, disminuyendo los dolores y preparando la zona para realizar ejercicios.

Cuando ya no haya heridas y los dolores no sean muy grandes se puede empezar con ejercicios que contribuyan a la movilidad y fortaleza de la zona. Entre los ejercicios están flexiones, estiramientos, giros o rotaciones. Al principio se suelen realizar con asistencia del fisioterapeuta, pero después irlas haciendo de manera autónoma.

A pesar de que pueda resultar engorroso es importante seguir las indicaciones y completar el programa porque aunque se sienta una mejoría la pierna o la zona dañada puede estar aún floja.

Además de realizar los ejercicios que le indique su terapeuta, también hay una serie de cosas que es mejor evitar, como cargar peso, realizar esfuerzos o prácticas deportivas. Lo mejor es que ante cualquier duda consulte con un especialista.