Objetivos de fisioterapia al tratar la ataxia de Friedreich

La Ataxia de Friedreich es una enfermedad hereditaria que provoca un deterioro progresivo en el sistema nervioso, que genera síntomas tan diversos como pueden ser descoordinación, debilidad muscular, problemas de dicción, problemas cardíacos, etc.

Los primeros síntomas de la enfermedad suelen empezar a notarse entre los 5 y 15 años de edad, aunque en algunas ocasiones puede aparecer más pronto (año y medio) o más tarde (hasta 30 años aproximadamente). Suele empezar con una descoordinación de piernas que afecta a la marcha, posteriormente afecta a brazos y al tronco.

Debido a la descoordinación propia de la ataxia, la musculatura fonadora y deglutora puede verse afectada, provocando una disartria y una disfagia (dificultad para hablar y tragar), teniendo que tener esto en cuenta para evitar aspiraciones en el caso de que la disfagia este en estado avanzado.

El cerebro no se ve afectado por esta enfermedad, por lo tanto, la inteligencia no se ve alterada.

¿Qué puede hacer la fisioterapia por mí?

Asesoramiento en órtesis y ayudas técnicas: el fisioterapeuta es el sanitario especializado en movimiento y actividad física, por lo tanto, y siempre contando con otros profesionales, es el indicado para asesorar sobre qué férulas, bastones, sillas, etc. Son los indicados para que el movimiento, la marcha y las actividades diarias se realicen correctamente

La rehabilitación física es muy importante para retrasar y enlentecer la enfermedad y sus síntomas, debemos tener en cuenta que la fisioterapia y la actividad física deben ser parte de nuestra rutina para maximizar nuestra calidad de vida.

Prevenir deformidades: uno de los objetivos primordiales del tratamiento ha de ser la prevención de deformidades músculo-esqueléticas, como pueden ser pie cavo y/o equino, escoliosis, cifosis, etc. Esto hay que trabajar desde el primer momento, rehabilitando los movimientos más afectados, aprendiendo a tener un autocontrol del tono muscular, reeducando la marcha, corrigiendo posturas compensatorias, etc.

Uno de los pilares más importantes en el tratamiento fisioterápico de esta enfermedad es la reeducación de la marcha, los pacientes que padecen Friedreich realizan una marcha cerebelosa o también llamada atáxica, que dificulta el la cadencia normal de la marcha y la calidad de ésta.

La fisioterapia debe estar siempre orientada en la prevención de caídas, ya que la enfermedad conlleva una pérdida progresiva de equilibrio y coordinación, que tendremos que trabajar también desde las fases iniciales para prevenir las caídas con sus múltiples y temidas consecuencias. Sin obviar los muchos beneficios que obtendremos de un buen entrenamiento de la coordinación y el equilibrio.

Un tratamiento fisioterápico óptimo para rehabilitar los miembros superiores y las actividades de la vida diaria debe estar complementado con el tratamiento de una o un terapeuta ocupacional. Y ambos profesionales deben dirigir parte de sus objetivos a una mejora de las tareas diarias para conseguir una mayor independencia y funcionalidad de la paciente.

La dosificación de la intensidad de los ejercicios debe ser tenida en cuenta durante la terapia, ya que tenemos que utilizar la rehabilitación física para trabajar de una manera adecuada el sistema cardiovascular.

 

Por último hay que destacar que la fisioterapia no es una alternativa a otras terapias, debe ser una terapia complementaria al trabajo médico, del logopeda, ortopeda, terapeuta ocupacional, etc.