La importancia de la fisioterapia en la rehabilitación de un trasplante hepático

Un trasplante hepático es una intervención muy complicada que necesita una etapa de recuperación vigilada. Además de las atenciones relacionadas con el propio hígado hay que prestar atención a posibles complicaciones y secuelas provocadas por la operación.

Algunas de esas atenciones postoperatorias están relacionadas con problemas respiratorios, ya que como consecuencia de la operación los pulmones se pueden ver afectados. Algunas de las complicaciones que pueden surgir son secreciones, infecciones, derrames pleurales, atelectasias u otras disfunciones pulmonares.

Por todo esto, cuando se planifica una operación de trasplante hepático se reúne a un equipo de especialistas en otras áreas como en este caso la fisioterapia en su modalidad respiratoria. El trabajo conjunto y coordinado de todos los profesionales logra que después del gran logro de colocar un hígado nuevo, las demás complicaciones no malogren el principal objetivo.

En este caso la participación de los fisioterapeutas puede ser previa a la operación. La idea es explicarle al paciente cómo se va a sentir después del trasplante, qué problemas respiratorios pueden surgir y cómo se van a abordar. Si de antemano se le explica qué técnicas se le van a aplicar o qué ejercicios respiratorios se le va a pedir que realice; llegado el momento y a pesar del cansancio y agotamiento, el paciente podrá colaborar de manera más activa contribuyendo a tener mejores resultados.

En cuanto a los ejercicios o técnicas que se aplican están:

  • Modificación de la mecánica respiratoria
  • Variación del patrón respiratorio
  • Mecanismos de defensa
  • Disquinesia diafragmática

Cada una de ellas y otras están enfocadas a problemas concretos que puedan surgir de la colocación de un nuevo hígado. Esto no quiere decir que se tengan que dar, pero en cualquier caso siempre conviene estar preparado en aras de la buena evolución y mejora del paciente.