El hogar como zona hostil

La aparición de una discapacidad de forma súbita o progresiva, conlleva un buen número de adaptaciones, no solo a nivel físico y funcional, sino también a nivel psicológico y social.

Una de los elementos a cambiar es el entorno domiciliario, sin llegar a las reformas o desembolsos en carísimos adaptadores, hay muchas pequeñas modificaciones que pueden ayudar, tanto a la persona discapacitada, como a su entorno familiar o social.

Una expresión que resume muy bien esta problemática es la frase “una buena idea hoy, no tiene porque serla mañana”. Al elegir una vivienda, se suelen mirar si hay colegios cerca, las comunicaciones de transporte público, centros comerciales… pero se tiende a obviar el largo plazo; actualmente la población tiene una esperanza de vida cercana a los 90 años y por desgracia no se gozara del estado físico actual para ese momento, he aquí donde aparecerán los problemas con escaleras, bordillos, cuestas o estancias poco o mal iluminadas.

Es muy común en nuestra actividad diaria encontrarnos viviendas con un excesivo numero de muebles, muchos de ellos con un marcado apego por parte de los propietarios, para nosotros no supone un gran problema, pero con la inclusión de un ayuda técnica, desde un bastón a una silla de ruedas, muchos de estos elementos deben desaparecer.

El primer problema que nos podemos encontrar son las alfombras y elementos de desnivel en las casas, estos son elementos muy sencillos de quitar y su impacto en la mejora del entorno es altísimo, disminuyendo drásticamente la probabilidad de caídas y accidentes en el hogar, si el desnivel es marcado se puede optar por una rampa casera que facilite la superación. Los pasillos a lo largo de los años, nunca han destacado por su amplitud, por lo que es importante que desaparezcan taquillones, mesas, estantes o cualquier otro elemento que se encuentre por debajo de la altura de la cabeza para favorecer un desplazamiento cómodo y sin interrupciones.

Otro problema son las puertas, las casas más antiguas poseen puertas bastante estrechas llegando en ocasiones a ser necesario el sacar las hojas y eliminar las bisagras para poder pasar a través de ellas con un andado y mucho más difícil con una silla de ruedas.

El último punto a destacar es la iluminación; es muy común que las personas mayores que en muchos casos tienen un poder adquisitivo bajo, hagan poco uso de la iluminación en el domicilio por miedo a pagar una factura demasiado alta a la compañía suministradora, actualmente en el mercado hay soluciones en forma de LED que son muy sencillas de colocar, a un coste realmente competitivo y que no repercutirá excesivamente en la factura si se abusa de ellas.

Si existen dudas a la hora de eliminar un mueble u otro elemento es interesante consultar con un especialista que aclare los pros y los contras de una manera más objetiva la sustitución, eliminación o el traslado de un mueble que puede ser un obstáculo o una trampa para el usuario de la vivienda, ya que en estos casos una buena idea hoy puede quitarnos muchos problemas mañana.