¿Cómo trabajar el equilibrio con las personas mayores?

En el artículo de hoy queremos contaros algunas de las estrategias y técnicas que utilizamos a la hora de trabajar con nuestros mayores tras una caída o proceso de enfermedad que haya limitado su movilidad y equilibrio.

Valoración

Lo primero que tenemos que tener en cuenta en estos casos es realizar una adecuada valoración de la situación y movilidad del paciente, para ello tendremos que realizar ejercicios de forma progresiva para explorar sin forzar al paciente. Es fundamental que el paciente se encuentre cómodo y vaya ganando confianza en sí mismo y en la relación con el fisioterapeuta. El mayor problema al que solemos enfrentarnos es el miedo al movimiento, ya sea por dolor o por falta de fuerza, el paciente no confía en su musculatura y hay que trabajar poco a poco. En estos ejercicios que planteo estoy hablando de un paciente que ha tenido una afectación de equilibrio pero muscularmente no tiene un gran deterioro.

Comienzo del tratamiento – Equilibrio estático

Una vez realizada una valoración inicial y comprobados los rangos de movilidad y fuerza, es importante fijar una pauta de ejercicios con objetivos que sean alcanzables y progresivos. Este principio de progresividad tenemos que aplicarlo en todo nuestro trabajo y comenzar por tareas muy simples que iremos complicando en función del dominio que demuestre el paciente. A mi personalmente me gusta mucho trabajar con ejercicios de equilibrio en distintos planos y para ello suelo utilizar pelotas de gomaespuma o discos de propiocepción (inflables), una vez controlados los ejercicios paso a realizar ejercicios con pelotas de tenis o combinar las de gomaespuma y las de tenis. Lo más habitual en estos ejercicios es que sean realizados por el paciente asistido directamente por el fisioterapeuta que dará un punto de apoyo y reforzará el equilibrio.

Evolución – trabajo dinámico

Una vez controlado el equilibrio en posiciones estáticas pasamos a ejercicios dinámicos en los que aplicamos puntos de presión en el paciente para provocar desequilibrios y que el paciente tenga que moverse para compensar y volver al punto de equilibrio.

El siguiente paso en la progresión sería realizar trabajo durante la marcha, primero realizaremos una marcha libre y en función de la destreza del paciente podemos pedirle que mientras camine realice alguna actividad con sus manos. Comenzaremos con actividades sencillas como trasladar algún objeto ligero y poco a poco complicaremos la actividad con objetos que tenga que mover entre sus manos, podemos terminar realizando ejercicios de pase con las pelotas de propiocepción.

Otro paso que podemos realizar es realizar una marcha con obstáculos, en algunos casos he llegado a utilizar libros o guías telefónicas para complicar la marcha del paciente.

La progresión en estos casos la marca cada paciente y en función de sus habilidades podremos complicar los ejercicios para mejorar el equilibrio y la coordinación.