Te ayudamos en la recuperación de tu lumbalgia

La lumbalgia es uno de los problemas más comunes que tratamos en fisioterapia. La causas pueden ser muy diversas, por eso es importante que ante los primeros dolores se acuda a un profesional para que identifique los síntomas y pueda determinar cuál es la mejor manera de actuar.

En Fisiohogar contamos con expertos fisioterapeutas que cuentan con amplia experiencia y podremos ayudarte en la recuperación de tu lumbalgia.

Pero ¿qué es la lumbalgia? Es una irritación o problema en alguna de las zonas que componen la parte baja de la espalda y que puede provocar dolor y tensiones de diversa intensidad que además pueden acabar afectando o reflejándose en distintas partes del cuerpo.

La zona inferior de la espalda está formada por diferentes estructuras que se interconectan unas con otras. De este modo encontramos tendones, músculos, nervios muy sensibles que llegan a las piernas o a los pies, articulaciones y los discos intervertebrales.

Cuando por un mal movimiento, una sobrecarga, un exceso u otros tipos de circunstancias se produce una tensión o una irritación de una de estas partes la lumbalgia nos puede dejar muy afectados e impedir la libertad de movimientos. Cuando es débil podemos seguir adelante con nuestra actividad, pero cuando es intenso y poco a poco se hace más persistente la ayuda es esencial.

En estos casos la fisioterapia comienza por determinar dónde está el foco del dolor y, a partir de ahí, se determina el tipo de intervención que hay que seguir.

Aunque cada caso es único, algunos de los ejercicios que se suelen practicar son:

  • Estiramiento del muslo. De pie y con la espalda medianamente recta colocar el talón sobre un taburete o banco no muy alto e irse doblando y tratar de bajar lo máximo posible con el brazo estirado como para tocar el pie.
  • Estiramiento de brazos y piernas. Colocarse a cuatro patas sobre una colchoneta y estirar la pierna derecha y a la vez el brazo izquierdo. Aguantar unos segundos y cambiar de pierna y brazo.
  • Estiramiento del glúteo. Tumbado boca arriba, flexionar las piernas y colocar el tobillo derecho sobre la rodilla izquierda. Aguantar unos segundos y repetir con la otra pierna.