Hay personas que se ponen en contacto con nosotros porque alguien les ha hablado bien de la fisioterapia. Un amigo, un familiar o algún conocido que ya está trabajando con un fisioterapeuta y les ha contado que le está viniendo bien.
A veces no tienen muy claro en qué podemos ayudarles, pero confían en quien se lo ha recomendado y deciden llamarnos.
Un perfil con el que trabajamos habitualmente es el de personas mayores, de unos 80 años, que mantienen bastante autonomía. Son personas que salen a la calle, tienen sus amistades, realizan sus actividades habituales y quieren seguir haciéndolo durante el mayor tiempo posible.

Algunas ya hacen ejercicio, otras han tenido alguna experiencia con la fisioterapia y otras apenas conocen lo que podemos hacer por ellas.

El primer contacto con Fisiohogar suele producirse a través de Nuria, nuestra compañera de administración, que atiende las consultas que llegan por teléfono, WhatsApp o correo electrónico. En ocasiones llama el propio paciente y otras veces algún familiar. A partir de ahí organizamos una primera visita al domicilio.

El fisioterapeuta de cabecera

Cuando hago formación con los fisioterapeutas de nuestro equipo hay un concepto en el que me gusta insistir, el de fisioterapeuta de cabecera.
Es una forma de explicar cómo entiendo la fisioterapia y cómo me gustaría que nos relacionáramos con nuestros pacientes.

Somos profesionales sanitarios de primera intención. Esto significa que una persona puede acudir directamente a nosotros, sin necesidad de que otro profesional le haya derivado previamente. Nuestra responsabilidad es escucharla, valorar qué le ocurre y determinar cómo podemos ayudarla.

Si está dentro de nuestras competencias, podremos tratarla. Y si consideramos que necesita otro tipo de atención, debemos saber orientarla y derivarla al profesional sanitario adecuado.
Me gustaría que nuestros pacientes nos vieran como profesionales sanitarios de confianza, personas a las que pueden acudir cuando tienen algún problema relacionado con nuestra profesión y que pueden acompañarles en diferentes momentos de su vida.

Esa relación no se construye en un día, pero la primera visita es el momento en el que empezamos a sentar las bases.

Lo primero que hago es sentarme y hablar

Cuando llego por primera vez a casa de un paciente, lo primero es presentarme, agradecerle que nos reciba en su domicilio y buscar un sitio cómodo donde podamos sentarnos a charlar.
Empezamos hablando de su estado de salud, de las enfermedades que tiene o ha tenido, de las operaciones por las que ha pasado y de los informes médicos o pruebas que puedan ser importantes para conocer su situación. Pero también me interesa saber cómo es su día a día, qué actividades realiza, si hace ejercicio, si sale a caminar y si hay algo que antes hacía con facilidad y ahora le cuesta más. Sobre todo, me gusta preguntarle qué espera de nosotros.

Porque cada persona tiene sus propias motivaciones. Hay quien quiere encontrarse más fuerte, quien empieza a notar dificultades para caminar o subir escaleras y quien simplemente quiere mantenerse como está y seguir haciendo su vida con normalidad.

En ocasiones también está presente la familia, que puede aportar información y transmitirnos sus preocupaciones. Es importante escucharla, pero sin perder de vista que el protagonista del tratamiento es el propio paciente.

Unas pruebas sencillas para conocer sus capacidades

Después de esa primera conversación me gusta hacer algunas pruebas que nos ayudan a conocer mejor la situación física de la persona.

Cuando estamos con alguien que mantiene una buena autonomía, hay dos pruebas que utilizo habitualmente.
Una consiste en contar cuántas veces puede levantarse y sentarse de una silla durante 30 segundos. Es una prueba sencilla que nos ayuda a valorar la fuerza funcional y la resistencia de las piernas.
La otra consiste en levantarse de una silla, caminar tres metros, dar la vuelta, regresar y sentarse de nuevo. En esta prueba medimos el tiempo que tarda en realizar el recorrido y observamos cómo se mueve, cómo camina y cómo realiza los giros.

Estas pruebas, junto con el resto de la valoración, nos permiten conocer algunas de sus capacidades físicas y tener un punto de partida para comprobar más adelante cómo va evolucionando.

Explicar qué vamos a hacer y para qué sirve

Una vez que hemos hablado y realizado la valoración, llega otra parte que me parece muy importante, explicar qué podemos hacer por esa persona.
Muchas veces se sigue asociando la fisioterapia con los masajes o con el tratamiento de lesiones, pero nuestro trabajo es bastante más amplio.
En estos pacientes, una parte importante de lo que hacemos está relacionada con el ejercicio físico. Empezamos con ejercicios sencillos, adaptados a sus capacidades, y vamos aumentando la dificultad poco a poco. Si trabajamos la fuerza, por ejemplo, podemos empezar con ejercicios que requieran poco esfuerzo e ir aumentando progresivamente la resistencia o el peso. También podemos trabajar el equilibrio, la coordinación o la marcha, es importante que entiendan para qué hacemos esos ejercicios.

No queremos que una persona sea capaz de levantar más peso simplemente por levantarlo. Queremos que esa mejora de fuerza le ayude a levantarse de una silla con más facilidad, caminar con menos esfuerzo o cansarse menos cuando realiza sus actividades habituales.

También podemos trabajar el equilibrio y las reacciones para que tenga más recursos ante un tropiezo o una situación en la que pueda perder la estabilidad.
No podemos garantizar que una persona no vaya a caerse, pero sí podemos trabajar para mejorar sus capacidades y reducir el riesgo de caídas y de algunas de sus consecuencias. Al final, lo que buscamos es que todo ese trabajo tenga una utilidad en su vida diaria.

Un plan de trabajo adaptado a cada persona

Con toda la información que hemos recogido podemos empezar a establecer un plan de tratamiento.
No todas las personas necesitan lo mismo. Hay pacientes con los que podemos trabajar una vez por semana y otros con los que puede ser conveniente hacerlo dos o tres días.
Dependerá de sus capacidades físicas, de sus objetivos y también de sus posibilidades económicas. Tenemos que buscar una fórmula que sea útil, pero que también resulte asumible y pueda mantenerse en el tiempo.

A partir de ahí iremos trabajando, adaptando los ejercicios y revisando la evolución para comprobar si estamos consiguiendo lo que nos habíamos propuesto.

Una relación que empieza en la primera visita

Siempre he vivido la fisioterapia como una forma de acompañar a las personas y ayudarlas a mejorar su bienestar y su calidad de vida. Por eso, cuando termino una primera visita, no me interesa solamente haber recogido información y realizado unas pruebas.
Me importa que el paciente haya entendido qué podemos hacer por él, que sepa cómo vamos a trabajar y que tenga confianza para preguntarnos cualquier duda. Quizá ahora nos necesite para mejorar su capacidad física, pero más adelante puede tener una lesión, pasar por una operación o encontrarse con alguna dificultad diferente. Me gustaría que, cuando eso ocurra, supiera que puede volver a contar con nosotros.

La relación se irá construyendo con el tiempo, pero si al terminar esa primera sesión hemos conseguido que se sienta escuchado, que comprenda en qué podemos ayudarle y que quiera empezar a trabajar con nosotros, creo que hemos dado un primer paso importante.

 

Published On: 30 octubre, 2026 / Categories: Fisiohogar /

Nuestros pacientes nos valoran

Foto de ubicación de Fisiohogar
4.7
Basado en 40 reseñas.
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Brow Gar
hace 5 meses
La Felicitación es para María Vigo Marugan. Por su profesionalidad, atención, educación y saber estar. Atendidonos tanto a mí como a mí mujer con una paciencia, motivación y educación excelente. Explicando cada paso, proceso e incluso mandando pautas de ejercicios a posteriori. Hasta llamando para preguntar la evolución del paciente. Con un saber estar digna de una fisioterapeuta de 10. Excelente el trabajo que realiza María. Gracias gracias y 1000 gracias María .Excelente profesional para fisioterapia deportiva, superación de lesiones. Desde después del COVID, la conocimos y ya no deseamos otra profesional que no sea ella. Confiamos en ella plenamente.
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Maria
hace 11 meses
Tuve un latigazo terrible el domingo 30 de noviembre que me dejó tirada en el suelo, literalmente. Tras buscar con urgencia un fisio que viniera a casa, me encuentro con muchos teléfonos que no responden, mensajes sin contestar o cancelaciones de última hora, hasta que tropecé por casualidad con Fisiohogar. La contestación inmediata de Nuria (algo que ya marca una diferencia abismal en la competencia), su trato cercano, empático y su rápida gestión, lograron que, al día siguiente de nuestra solicitud, tenía una profesional que venía a casa. La fisioterapeuta que me asignaron, Guiomar, mostró un conocimiento, disfrute, paciencia, cariño y control de la situación conmigo...que me dejó absolutamente conquistada. Los precios son muy económicos y nada abusivos, como se está poniendo en práctica en este sector. Gracias Guiomar por ayudarme tanto, se nota que disfrutas de tu trabajo y, gracias Nuria porque tu labor gestora ha sido clave sin duda. ¡Repito seguro!
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natalia garcia
hace 2 años
Muy profesionales y honestos. Cuesta trabajo encontrar gente así. A mí madre la atendió Miguel Ruiz López. La ha tratado de una ciática muy agresiva y la ha ayudado muchísimo. Muy recomendable. Además es un encanto.
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Mayu Pérez
hace 2 años
Muchas gracias a Javi, de Gijón, por haber tenido tanta paciencia y ser tan buen profesional
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ana lopez
hace 5 años
Hace varios años que atiende a mi hija y cada uno de los profesionales que ha venido la han atendido de lujo, la fisio que la viene a atender ahora la entiende perfectamente y un trato exquisito
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Veturia T
hace 5 años
Nuestro hijo de 2 años y medio es paciente de Ana, la fisioterapeuta respiratorio. Ana, es muy buena profesional y una persona muy amable, educada y cariñosa. Recomendamos 100%. Gracias Ana y Fisiohogar.
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Buenaventura Alonso
hace 6 años
Soy paciente desde hace...he perdido la cuenta, más de 10 seguro. Cuando un profesional de la salud, alivia el dolor, te aconseja cómo generar un modo más sano de vida y además lo hace con entrega muy muy profesional. El resultado muchos es: años de calidad de vida y relación humana.
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Clínica Dental Las Rozas Clínica Dental Las Rozas
hace 10 años
Soy paciente desde hace años y estoy encantado por la eficacia, profesionalidad y buen trato.
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