Los masajes manuales en el tratamiento de dolores en personas mayores

En las personas mayores la aparición de dolores musculares y de las articulaciones es muy común. Para paliar estas molestias uno de los métodos más eficaces son los masajes manuales aplicados por un experto en fisioterapia.

Muchas personas consideran que, a cierta edad, no cabe otra cosa que aguantar los dolores con resignación y tratar de seguir adelante. Sin embargo, en muchos casos la acción directa de los masajes combinados con otras técnicas consigue mejorar de manera notable la calidad de vida de las personas de la tercera edad.

El primer paso para buscar y lograr esa mejoría es acudir a expertos en fisioterapia. En una primera entrevista podrán ir conociendo su historial médico, su estado general de salud y los principales puntos que le causan molestias y dolores persistentes. Con estos datos más una exploración detallada el fisioterapeuta podrá ir determinando qué tipo de tratamiento es el más adecuado para combatir los dolores.

Causas de los dolores

Entre las principales causas que provocan molestias a las personas de la tercera edad encontramos patologías relacionadas con procesos de recuperación de intervenciones quirúrgicas, rehabilitación después de caídas y problemas relacionados con el deterioro de los músculos y los huesos como artrosis, hombros congelados o lumbalgias.

En otras ocasiones el origen de los dolores que sienten las personas mayores tiene que ver con procesos degenerativos como el Parkinson o el Alzheimer u otro tipo de enfermedades neurológicas.

Cada una de estas patologías necesita un tratamiento a medida que se centre en trabajar los puntos de origen y los principales focos del dolor. La ventaja de los masajes manuales es que el fisioterapeuta observa rápidamente cómo reacciona el cuerpo, si se consigue destensar los músculos agarrotados y si se logran avances en la recuperación de la extensión de las zonas donde se han producido acortamientos, etcétera. De esta manera, puede continuar con el tratamiento iniciado o variarlo en función de lo que observe.

Para el paciente el efecto de los masajes es muy satisfactorio, aunque en algunos momentos al aplicar fuerza sobre una zona adolorida se sientan molestias fuertes, al momento se siente una gran sensación de relajación y bienestar.

Hay que añadir que a menudo, estas sesiones de masajes manuales se combinan con la acción de máquinas de electroterapia o termoterapia, por ejemplo.