Ejercicios fisioterapéuticos de expansión torácica

Los ejercicios de expansión torácica están indicados en personas con enfermedades pulmonares que presentan alguna obstrucción de tipo crónico y también a los pacientes en fase de recuperación después de una operación.

El trabajo con un fisioterapeuta para que le enseñe cómo respirar es una terapia esencial que puede mejorar su calidad de vida de manera notable. Los beneficios que reporta este tipo de tratamiento son muchos, pero por ejemplo le facilitarán la expectoración  y se podrán prevenir infecciones respiratorias.

Otra de las mejoras más evidentes es que podrá mantener libres y limpias las vías respiratorias; asimismo se aprende a potenciar el uso de la musculatura respiratoria y, por tanto, aumenta la sensación de bienestar.

Los tratamientos de fisioterapia para trabajar la expansión torácica están indicados para pacientes de todas las edades.  Los más mayores aprenden a respirar de forma correcta y así aprovechar al máximo sus pulmones. En el caso de los niños, el papel de la familia es muy importante, ellos deberán aprender cómo mover al niño para sacarle las secreciones y mantener una rutina diaria de aprendizaje de movimientos.

Aprender a respirar

Para realizar los ejercicios y las respiraciones de manera correcta su fisioterapeuta comenzará por enseñarle a tomar el aire por la nariz manteniendo la boca cerrada. En este proceso es importante no arquear la espalda y sentir cómo el abdomen se abulta. Es habitual que al principio el paciente no sepa cómo elevar el abdomen; no se preocupe, para eso contará con las indicaciones de su fisioterapeuta que estará a su lado hasta que lo consiga, porque es un movimiento esencial.

Por otro lado se le indicará que apriete los labios como si fuera a silbar, de esta manera podrá espirar de manera lenta produciendo un sonido suave.

Existen varios grupos de ejercicios para favorecer la expansión torácica, algunos se realizan mediante inspiraciones sostenidas con una apnea breve al final a lo que sigue una espiración lenta al final. Para realizar este ejercicio con niños, a veces se recurre a la risa y al llanto para conseguir el mismo efecto.

En otras ocasiones se realizan ejercicios de respiración diafragmática. Consisten en realizar respiraciones lentas tratando de relajar los músculos accesorios respiratorios y favoreciendo la ventilación con el diafragma. Todo esto se intercalan con otras técnicas más activas que permiten recuperarse y no fatigarse en exceso.