Un caso real de rehabilitación de un accidente cerebro vascular (ACV) – Primeros meses

Hoy vamos a hablar de un caso clínico concreto, una mujer de 67 años que sufrió un accidente cerebrovascular (de aquí en adelante AVC) a finales de este mes de Julio y que contactó con nosotros un mes más tarde, la llamaremos “Maite”.  En este artículo nos centraremos en el inicio del tratamiento, ya que todavía sigue en curso y continúa bajo tratamiento.

Valoración y fase inicial del tratamiento.

Al haber transcurrido un mes desde el AVC, la valoración y la fase inicial del tratamiento la hizo en el hospital, donde aun continua ingresada. Por lo que me comenta al hacer nuestra valoración durante este mes ha mejorado respecto a su estado inicial y algunos signos del ACV han disminuido mucho o han desaparecido. Al no poder saber a ciencia cierta su estado en ese momento, partiremos de nuestra valoración.

Maite presenta una hemiparesia izquierda, sin afectación cognitiva ni del habla. Es capaz de extender rodilla y elevar levemente la cadera en la extremidad inferior afectada, en cuanto a la superior es capaz de abrir y cerrar la mano y flexionar levemente el codo con ayuda. Mantiene un buen equilibrio tanto en sedestación como en bipedestación y es capaz de deambular en paralelas, acaba de empezar a deambular con andador con dificultad.

Tiene una actitud muy positiva y colaborativa y pese a que sigue en rehabilitación hospitalaria ha decidido contar con nosotros para reforzar su tratamiento y mejorar todo lo posible. Vamos a realizar sesiones diariamente, al igual que hace en el hospital.

El tratamiento consistirá en estimular la capacidad de marcha, buscando la potenciación del lado afectado, así como el equilibrio y recuperar el esquema corporal. En la medida de lo posible estimularemos la musculatura afectada para recuperar y potenciar la movilidad perdida, al no presentar espasticidad no requiere movilizaciones para recuperar la amplitud articular normal.

Fase aguda del tratamiento (0-3 meses)

Primer mes

Como ya explicamos en el anterior artículo, el primer mes no participamos del tratamiento por lo que iniciamos a partir de aquí. A estas alturas ya es capaz de deambular en barras paralelas y con andador con cierta ayuda, ya que no tiene control suficiente en la mano para manejarlo adecuadamente. La flexión de cadera la realiza moderadamente bien y donde más dificultades encuentra es en la flexión dorsal del pie, el cual arrastra a menudo al dar el paso.

En cuanto a la extremidad superior presenta más falta de movilidad, apenas es capaz de mover el hombro, conserva una leve flexión de codo y cierta pronosupinación. En cuanto a la muñeca y la mano, puede flexionar dorsalmente y es capaz de abrir y cerrar la mano, así como de separar los dedos. Pese a no tener espasticidad, la movilización pasiva del hombro resulta dolorosa.

Segundo mes

Se pueden observar mejoras en sus capacidades motoras semana a semana y ya a estas alturas ha mejorado en todas las capacidades arriba explicadas. Ya camina con ayuda de una muleta de forma autónoma, es capaz de superar pequeños obstáculos en las paralelas. La flexión dorsal ha mejorado lo suficiente para que no arrastre al deambular, pese a que no ha recuperado la funcionalidad completa.

La extremidad superior sigue con menor movilidad que inferior, aunque ha hecho notables progresos. Es capaz de realizar todo tipo de actividades de motricidad fina con las manos, la flexión de codo ha mejorado hasta poder llegar a tocarse la barbilla y en cuanto al hombro es capaz de realizar cierta abducción y flexión del mismo.

Tercer mes

A estas alturas deambula con total autonomía con ayuda de un bastón largo, como de trekking, por lo que la estimulación de la capacidad de marcha y equilibrio han dejado de ser una prioridad, se desplaza de forma autónoma y solo hay que controlar los tiempos de descanso para que la musculatura no se fatigue en exceso.  

La extremidad superior sigue mejorando y ya puede llegar a tocarse la cabeza y la abducción de hombro sigue aumentando.

En cambas extremidades la prioridad actual es mantener un buen trofismo de la musculatura, para que no sufra por exceso de actividad ya que la paciente es muy voluntariosa y siempre está dispuesta a trabajar. Por este motivo en esta fase empleamos la mayoría del tiempo en relajar y estirar la musculatura, así como movilizar las articulaciones.

Estos tres meses comprenden la fase más importante dentro del tratamiento de rehabilitación de un AVC, donde se han conseguido mejoras muy importantes para recuperar gran parte de la autonomía perdida tras el ingreso hospitalario. No obstante, los próximos meses sigue habiendo margen de mejoría y continuaremos con la progresión de tratamiento para conseguirlo.