Ejercicio terapéutico individualizado para personas mayores

Ejercicio físico no es Ejercicio terapéutico, éste último es la herramienta que tenemos los fisioterapeutas para llegar a un objetivo en concreto con nuestros pacientes. Pero voy a ser menos rigurosa en el inicio de este artículo y a subrayar  que moverse es crucial para nuestra salud, no somos seres sésiles (inmóviles), somos animales y le debemos respeto y cuidados a nuestro cuerpo

Es sencillo imaginar a un niño correteando, a un joven bailando, viajando y todo casi sin descansar, imaginar a un adulto ajetreado entre trabajo y vida familiar, pero al llegar a cierta edad (sobretodo pasada la jubilación) ¿qué visualizamos?¿ Un grupo de gente mayor en la zona de pesas de un gimnasio haciendo curl de bíceps con mancuernas de 5 kilogramos, o realizando una tabla de ejercicios de equilibrio y estiramientos, o en una caminata por un sendero en el valle de Ordesa? Si esta imagen te resulta difícil y se interfiere con otra más hogareña, es que tu país es España por ejemplo. Sí, toda relación con nuestro cuerpo tiene que ver con el contexto social y en nuestro país, ellos, nuestros abuelos, no recibieron educación sobre ejercicio físico, eran otros tiempos y condiciones socio-políticas, no era una prioridad ni se sabía tanto como hoy. Pero hoy tú sabes lo importante de mantener los músculos fuertes, mejorar tu elasticidad y mantener tu corazón entrenado para que sea capaz de bombear con fuerza. 

A moverse.

Envejecer no justifica la inactividad, ahora que sabemos esto, vamos a adoptar medidas para contrarrestar los efectos del sedentarismo. Aceptar ser una persona sedentaria es difícil, la misma palabra genera rechazo, “no, yo no soy sedentaria, trabajo y además cuido de mi casa”, es una respuesta muy común en nuestra anamnesis. Además puede ir acompañada de “ya he trabajado suficiente toda mi vida”. El 60% de los adultos no hace ejercicio físico, de ningún tipo, y solo el 30% se considera sedentario, no tengo datos sobre la población mayor de 70 años, imaginemos un panorama peor. El sedentarismo es el estilo de vida más cotidiano, es, dejando a un lado las actividades cotidianas de la vida diaria, moverse poco. Y para la OMS la inactividad física es el 4º factor de riesgo de mortalidad más importante y genera el 6% de todas las muertes del planeta debido a las comorbilidades asociadas a él. 

¡A moverse! Los beneficios del ejercicio son a nivel físico, psicológico y social para todos nosotros y en especial para la gente mayor que les ayuda a disminuir la morbimortalidad: mejora el funcionamiento cardíaco, la tensión arterial, disminuye el riesgo de cardiopatías isquémicas, tempranamente disminuye la incidencia de diabetes tipo II si es regular, controla la densidad ósea, mejora el umbral del dolor, disminuye el riesgo de caídas, mejora el patrón del sueño y tiene efectos positivos en el estado de ánimo. Y la mejor manera de empezar para ellos es con el Ejercicio Terapéutico individualizado. Una propuesta individualizada tras una valoración de su estado de salud y su condición física es el camino más seguro. 

El proceso de envejecimiento está asociado al deterioro de capacidades fisiológicas que pueden derivar en alteraciones que incluyen la limitación funcional, la pérdida de autonomía personal y el aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas… Los programas que incluyan Ejercicio Terapéutico son una alternativa para evitar el riesgo de lesiones y mejorar la calidad de vida de las personas mayores, ya que se prescribe tanto para corregir un deterioro, como para mejorar la función y el dolor músculoesquelético.” Como se explica en la tesis, La influencia del Ejercicio Terapéutico en la Calidad de Vida de las personas mayores, de la Universidad de Alcalá de Henares. 

Un plan de Ejercicio Terapéutico para gente mayor tiene varios bloques: el ejercicio aeróbico,  el entrenamiento de la fuerza, ejercicios de equilibrio, propiocepción y consciencia corporal, y la flexibilidad. Los ejercicios aeróbicos son ejercicios regulares a intensidad baja o media mantenidos en el tiempo como caminar, ir en bici, nadar, bailar. Los ejercicios de fuerza  son esenciales para luchar contra la atrofia muscular ya que la fuerza es la capacidad que tiene el músculo para con su contracción hacer resistencia, levantar un peso o desplazar algo; son ejercicios con el propio cuerpo, pesas, gomas y bandas elásticas, por ejemplo. Ejercicios de equilibrio y, como me gusta añadir con estos pacientes, de propiocepción y mejora del esquema corporal son ejercicios de concentración y ejecución lenta, posturas de desequilibrio y movimientos de precisión. Mejoran la reacción de los músculos tónicos o estabilizadores y así evitamos caídas e incluso mejora la velocidad de la marcha. Los ejercicios de flexibilidad en esta edad son adaptaciones personales de los estiramientos analíticos y globales dependiendo de cada persona. Son estiramientos suaves y siempre sin dolor.

Y ahora quiero volver a donde empecé, el acompañamiento y el seguimiento son cruciales, ya que no estamos hablando de simplemente ejercicio físico, sino de un plan personalizado que va a respetar las características de cada persona para conseguir el objetivo con la mayor seguridad posible. El fisioterapeuta además va a poder dedicar parte de la sesión a realizar las técnicas de terapia manual o tratamiento del dolor que sean necesarias para preparar al paciente para la sesión de ejercicio, además en el contexto domiciliario podemos analizar los riesgos de caídas in situ y recomendar ayudas a la autonomía. 

Durante los últimos meses, la reducción de la actividad diaria ha provocado un empeoramiento de las condiciones de base de muchos de nuestros mayores y en este momento es fundamental recuperar la actividad hasta unos niveles saludables. Nuestros profesionales pueden ayudarte en este proceso, no dudes en llamarnos o escribirnos y nos acercaremos a tu domicilio.