Parálisis supranuclear progresiva

¿Qué es la Parálisis suprarenal progresiva?

La Parálisis Supranuclear Progresiva (PSP) es un raro desorden del cerebro que ocasiona graves y permanentes problemas con el control de la forma de caminar y el equilibrio.

El nombre largo del desorden indica que la enfermedad comienza lentamente y continúa empeorando (progresiva), ocasionando daño en el cerebro por encima de los núcleos (supranuclear) y produce parálisis. Sabemos que los síntomas de la PSP son ocasionados por el deterioro paulatino de las células cerebrales en unos cuantos lugares diminutos pero importantes de la base del cerebro, en la región llamada tallo encefálico. Una de estas áreas, la sustancia nigra, también es afectada en la enfermedad de Parkinson y el daño a esta región del cerebro explica los síntomas motores que tienen en común la PSP y la enfermedad de Parkinson

La PSP es a menudo difícil de diagnosticar debido a que sus síntomas se asemejan mucho a los de otros desórdenes del movimiento. El primer síntoma más frecuente de la PSP es la pérdida de equilibrio al andar. Otros síntomas iniciales comunes son cambios de personalidad tales como pérdida de interés en actividades ordinariamente agradables o una mayor irritabilidad, malhumor y olvido. Los pacientes pueden reír o llorar repentinamente sin razón aparente, pueden ser apáticos o pueden tener explosiones de coraje ocasionalmente, también sin razón aparente. Hay que subrayar que el patrón de signos y síntomas puede ser bastante diferente de una persona a otra

¿En que puede ayudar la Fisioterapia?

En las enfermedades neurológicas progresivas, como es el caso de la PSP, la fisioterapia es la gran alternativa terapéutica para el manejo de los síntomas que el paciente va presentando. El tratamiento de fisioterapia neurológica ayuda a reducir la velocidad de evolución y mantener la independencia el mayor tiempo posible.

El tratamiento consistirá en ejercicios para trabajar los trastornos de equilibrio en la marcha, técnicas de facilitación e inhibición de la espasticidad y ejercicios respiratorios para mantener una buena función pulmonar. En etapas más avanzadas de la enfermedad, cuando ya la parálisis se ha instalado, las movilizaciones pasivas y los cambios posturales evitan complicaciones, tales como las úlceras de decúbito, déficits circulatorios y  las temidas neumonías.   

Sabes que en Fisiohogar puedes contar con un equipo de Fisioterapeutas Neurológicos, con la capacidad profesional para ayudarte. Contactanos.