Lesiones de los meniscos

¿Qué son los meniscos y cual es su función?

Los meniscos son estructuras fibrocartilaginosas de tejido, curvas y en forma de cuña, localizadas en la periferia de la articulación de la rodilla (tibio-femoral), los cuales se encuentran unidos uno con otro y también  con la cápsula de la articulación.

Entre las funciones de los meniscos está el ayudar a soportar el peso ya que son esencialmente una estructura hidrodinámica que puede soportar pesos y tener repulsión a los impactos. Son responsables de estabilidad de la rodilla al  llenar el espacio entre las superficies articulares óseas contiguas (fémur y tibia) produciendo tensión en la cápsula articular y los ligamentos periarticulares. La otra función de los meniscos es la lubricación de la rodilla, que se considera como la principal, y se logra por la compresión y relajación alterna sobre estos, lo que induce a los meniscos a exudar líquido sinovial y mucina al espacio articular.Articulación de la rodilla

En conclusión, la función de los meniscos está relacionada con la función mecánica de la rodilla, por lo que una alteración en la mecánica de la rodilla producirá lesiones en los meniscos.

¿Por qué se lesionan los meniscos?

La lesión de los meniscos se produce como resultado de la tracción, compresión o fuerza de torsión, o por una combinación de las tres. Las lesiones suceden principalmente por atrapamiento de los meniscos entre los cóndilos femorales y la superficie articular de la tibia, cuando ya sea que una fuerza externa intensa o interna, exceda la alineación normal de los componentes de la articulación. La lesión que sucede al menisco se denomina clínicamente como “desgarro”, porque se interrumpe la continuidad de las fibras de los meniscos.

El desgarro del menisco produce síntomas que variaran de acuerdo al daño o tipo de desgarro del mismo. La presencia de un dolor severo agudo en el momento de la lesión, cese inmediato de la actividad en la rodilla, atrofia refleja rápida  del cuádriceps (sobre todo el vasto interno) y derrame sinovial, así como la sensación de la rodilla trabada o bloqueada.

Tratamiento.

El tratamiento puede ser conservador con reducción manual en caso de bloqueo, y vendaje compresivo con elevación del miembro para reducir el edema. Se debe  empezar de inmediato en tratamiento de fisioterapia para reforzar esencialmente los músculos de la corva y cuádriceps para recuperar y conservar el rango total del movimiento. Se debe evitar la curvatura profunda de la rodilla, el ponerse en cuclillas, el subir y bajar escaleras demasiado y con rapidez; así como evitar las actividades atléticas que requieran flexión, extensión y acción rotatoria  excesivas de las rodillas.

Cuando la lesión ha requerido una cirugía o artroscopia para la reparación de la lesión del menisco; la fisioterapia también debe ser esencial y temprana; incluso iniciarse preferentemente antes de la cirugía. De manera que el paciente que está adolorido después de la cirugía esté bien informado y sea capaz de realizar los ejercicios con propiedad.

Se debe instruir al paciente para progresar gradualmente desde los ejercicios isométricos hasta los isotónicos de corto límite, he ir aumentando paulatinamente la resistencia.

Como ya mencionamos en el tratamiento conservador; la musculatura a fortalecer es el cuádriceps, los músculos de la corva (semitendinoso, semimembranoso y bíceps crural) así como ejercicios para fortalecer los ligamentos. También son importantes los ejercicios propioceptivos y la reeducación del patrón de marcha.

La reiniciación del entrenamiento deportivo y de las competiciones atléticas suele recomendarse después de la 6º semana; aunque esta puede tener variaciones importantes dependiendo la edad del paciente, el entrenamiento previo que tenga y la actividad deportiva que realice.

Es importante la instrucción personal y directa, más que la mera entrega de una hoja con instrucciones. Para ello puedes confiar en nuestros fisioterapeutas que podrán tratar tu lesión y hacerte el seguimiento adecuado. Contáctanos.