Neumotorax y derrame pleural

La pleura es una membrana serosa que recubre los pulmones, el diafragma y el mediastino. Se divide en dos: la pleura parietal, la más externa, y la pleura visceral, la más interna que se encuentra en contacto con los pulmones, y entre ambas se encuentra la cavidad pleural.

Las patologías más habituales que tienen lugar en la pleura, y concretamente en la cavidad pleural, son el neumotórax y el derrame pleural. El neumotórax es la entrada de aire en este espacio interpleural, en cambio, el derrame pleural es la existencia de líquido en la cavidad pleural.

Neumotorax

En un NEUMOTÓRAX el aire que se introduce en el espacio pleural produce un colapso en el pulmón, ya que este no se puede expandir de forma adecuada. Cuando el neumotórax es espontáneo los síntomas más frecuentes son el dolor en el pecho, agudo del lado del pulmón afectado, dificultad para respirar o tos. También se puede producir por un traumatismo

Derrame pleural

El DERRAME PLEURAL es la ocupación de un exceso de líquido en la cavidad, porque de forma natural ya hay una cantidad pequeña de líquido entre las dos hojas pleurales. Los síntomas son parecidos a los del neumotórax con dolor torácico, dificultad para la respiración, hipo o tos, entre otros. Suele ser secundario a otras patologías.

En el caso de los neumotórax más leves pueden solucionarse con reposo, si no es necesaria la extracción de aire mediante la aspiración con un tubo de drenaje. En el derrame pleural se extrae el líquido con una punción, y si es necesario se deja puesto un drenaje.

FISIOTERAPIA EN LA PATOLOGÍA DE LA PLEURA

El tratamiento de fisioterapia no comenzará hasta que el paciente haya superado la fase más aguda y se haya realizado el drenaje, bien de aire o de líquido de la cavidad pleural. Los objetivos principales del tratamiento fisioterápico serán:

  • La reexpansión pulmonar.
  • Mejorar la mecánica ventilatoria.
  • Evitar la acumulación de secreciones.
  • Prevenir las contracturas musculares ocasionadas por posturas antiálgicas.

Este consistirá en ejercicios de fisioterapia respiratoria de los que ya os hemos hablado en otras ocasiones como la respiración diafragmática, ejercicios de expansión torácica o la tos dirigida. Además, y en función de cada paciente, puede ser útil también la terapia manual, para disminuir el dolor provocado por contracturas musculares, y la realización y pauta de ejercicios y estiramientos que ayudarán a mejorar la forma física de forma progresiva.

Si tienes cualquier duda respecto a la patología de la pleura y su tratamiento con fisioterapia no dudes en consultarnos.