Fisioterapia y enfermedades neurodegenerativas

Las enfermedades neurodegenerativas requieren una especial atención por parte de los fisioterapeutas. Dadas las características de estas enfermedades suelen afectar a las articulaciones o a las capacidades para moverse de manera autónoma, pero también pueden afectar a las capacidades respiratorias de los pacientes.

Dentro de las enfermedades neurológicas hay muchos tipos y dentro de ellos diversos grados. Por este motivo, en cuanto se diagnostica una enfermedad neurológica hay que acudir al fisioterapeuta. Probablemente su médico de referencia le indicará el proceso y le explicará cuándo es aconsejable iniciar la terapia.

Aunque cada caso tiene sus peculiaridades, sí podemos decir que la fisioterapia reporta beneficios a los pacientes de enfermedades neurológicas en aspectos tales como:

  • mantenimiento de la capacidad de flexibilidad y movilidad
  • recuperación de la musculatura y de fuerza
  • trabajo de la coordinación de movimientos
  • corrección y aprendizaje de posturas
  • trabajo del equilibrio y la movilidad
  • capacidades respiratorias
  • mejora de las técnicas de respiración
  • aprendizaje de relajación

Para determinar en cuáles de estas áreas deben trabajar, los fisioterapeutas comienzan su tratamiento por realizar un examen completo del paciente. Así comprueba cómo se ha manifestado la enfermedad neurológica, a qué partes del cuerpo ha afectado más y cuál es su posible evolución. A partir de ahí se elabora un plan de trabajo combinado métodos y técnicas de fisioterapia.

Como el trabajo del terapeuta es constante con el enfermo, se tiene información actualizada de su estado, que permite revisar la eficacia del programa. En caso de que se detecten cambios notables o que la programación no alcance los objetivos marcados, se pueden realizar las variaciones necesarias para atender a la nueva realidad.

En esta carrera para conseguir que los síntomas de una enfermedad neurodegenerativa no avancen demasiado deprisa y que el enfermo tenga la mayor calidad de vida posible, la actitud del paciente es fundamental. Dentro de las dificultades, hay que tratar de luchar día a día contra el deterioro de la enfermedad. En un proceso muy duro, pero con tesón, voluntad y la ayuda de sus fisioterapeutas se puede lograr.