La terapia física en pacientes con lesiones medurales

En los pacientes con lesiones medulares la terapia física es una de las herramientas y métodos de trabajo que mayores beneficios pueden lograr. Dentro de lo que llamamos lesiones medulares existen muchas variaciones dependiendo de la zona afectada y del problema que la haya causado.

La lesión medular es una alteración de la médula espinal que puede ocasionar en el paciente pérdida de movilidad y pérdida de sensibilidad en ciertas zonas del cuerpo. Las causas de las lesiones medulares pueden tener su origen en un accidente que provoca traumas y lesiones en un punto de la columna vertebral o a causa de enfermedades como pueden ser la poliomelitis, la espina bífida, osteitis hipertrófica, tumores o ataxia de Friederich, entre otros.

Los programas fisioterapéuticos desarrollados en Madrid para pacientes con lesiones medulares comienzan por un estudio de las causas de la doloencia, la parte que se ve afecta y el grado de falta de sensibilidad o de movilidad. Dependiendo de la localización de las vértebras afectadas los problemas afectarán a distintas partes del cuerpo. Por eso, por ejemplo, se localizan los problemas en:

  • Flexores y extensores del cuello
  • Diafragma
  • Movimiento de los hombros, flexión del codo y giro y movimientos del brazo
  • Extensión del codo y giros y movimientos de muñeca
  • Músculos intercostales y tronco
  • Zona abdominal
  • Flexión y abdución del muslo
  • Extensión y movimientos de rodilla
  • Movimientos del  tobillo y del pie

Lo importante de las sesiones de fisioterapia es que son programas de terapia a medida, en los que un fisioterapeuta colegiado y con experiencia demostrable ideará un plan específico para su caso. El seguimiento será continua y dependiendo de la evolución se llevarán a cabo las modificaciones necesarias en la terapia.

Respecto a en qué consiste la terapia propiamente dicha, destaca la importancia de los masajes. En los masajes terapéuticos se emplean diferentes técnicas para destensar los músculos, conseguir un grado de flexibilidad y elasticidad que permita trabajar posteriormente la fuerza y la movilidad. Para lograr estos objetivos se recurre a técnicas de fricción, presión, amasamientos…

Otra parte de la terapia para los problemas medulares es el ejercicio. En muchos casos los ejercicios son pasivos, ya que los pacientes tienen muy afectada la capacidad de movilidad. En los casos más leves también se realizan ejercicios activos. En cualquier caso, el objetivo es fortalecer los músculos y conseguir una movilidad que trate de darles la mejor calidad de vida posible.