Fisioterapia y Esclerosis lateral amiotrófica (ELA)

La fisioterapia ayuda a los pacientes con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) a paliar los síntomas que se van presentando según avanza la enfermedad. Este tratamiento junto con algunos medicamentos es la forma de contrarrestar el dolor, los calambres o la falta de coordinación que causa la ELA.

La ELA es una enfermedad neuromuscular en la que un tipo de células nerviosas que se encargan de coordinar y controlar los movimientos se van deteriorado hasta que mueren. Todo esto provoca que el paciente presente debilidad y atrofia de los músculos.

Por todo ello, el trabajo de los fisioterapeutas es muy importante para tratar que los músculos no se atrofien más, se mantengan flexibles y se pueda trabajar con ellos para fortalecerlos y que respondan a los ejercicios que buscan ejercitar la coordinación y el equilibrio.

El avance de la ELA es muy distinto. En algunos casos se inicia afectado solo a las extremidades superiores o inferiores. En estas zonas puede aparecer debilidad y problemas para coordinar los movimientos. También son comunes los problemas a la hora de hablar y la aparición de movimientos anormales, espasmos y calambres en distintas zonas del cuerpo.

El trabajo de la fisioterapia con los pacientes de ELA es constante y precisa seguimiento porque esta enfermedad no avanza de manera continuada. Tiene etapas en las que el deterioro es mayor y otras en las que parece estancado. Por regla general, el avance es lento y los síntomas se van manifestando de manera progresiva con el paso de los años.

Esto quiere decir que, incluso en las etapas en la que el avance de la ELA está paralizado hay que continuar con un tratamiento fisioterpéutico. Los focos de atención de la fisioterapia son ejercitar los músculos y tratar de mitigar los dolores. Las sesiones son siempre a medida del paciente, tratando aquellos problemas que causan mayores molestias.

La rutina en la realización de ejercicios consigue que el deterioro de la masa muscular y de la fuerza se ralentice un poco y de esta manera, con los músculos más fuertes, se puede trabajar la coordinación de movimientos, tratando de que el paciente con ELA tenga el mayor grado de autonomía posible.