Fisioterapia para el síndrome de cintilla iliotibial

La fisioterapia especializada es una de las mejores opciones de tratamiento para las personas que han sufrido el síndrome de cintilla iliotibial. Esta lesión es característica de los corredores y se manifiesta con la aparición de un dolor progresivo en la cara lateral externa de la rodilla que va aumentando de intensidad hasta llegar a impedir moverse.

Las causa por las que puede aparecer esta lesión son varias, desde el uso de unas zapatillas inadecuadas, un exceso de pronación dinámica, la dismetría entre miembros, un sobre entrenamiento o no realizar los estiramientos previos adecuados.

La llamada cintilla iliotibial es una banda de tejido que va desde la parte superior de las cadera, por el muslo hasta llegar a la rodilla y la parte superior de la tibia. En general puede decirse que une los músculos de la cadera con la rodilla. Por tanto, cuando se dan zancadas al correr es cuando se manifiesta el dolor.

Ante la aparición de este dolor es fundamental acudir al médico y al fisioterapeuta para que trabajar la recuperación. La fisioterapia para el síndrome de la cintilla iliotibial consiste principalmente en ejercicios de estiramiento, de retroalimentación, unidos a periodos de reposo. Te describimos algunos de los ejercicios para la recuperación de la zona:

  • Flexión y extensión de la rodilla. Con la ayuda de una banda elástica que debes atar a un lugar fijo y firme rodea la rodilla lesionada. La cinta tirará de los músculos hacia dentro favoreciendo la fortaleza. Después levanta la pierna sana y apoyado solo sobre la que ha sufrido el síndrome iliotibial trata de agacharte y levantarte. Repite el ejercicio unas cinco veces y descansa.
  • Equilibrio sobre una pierna en una superficie inestable. Para hacer este ejercicio debes buscar una superficie inestable como una bola elástica. Después pon un apoyo para la pierna sana que esté elevado, a la misma altura y después procede a flexionar la rodilla mala como si dieras una zancada y aguantando la posición unos 30 ó 40 segundos. Con esta posición se favorece la fortaleza de las articulaciones de la rodilla y del tobillo al tratar de mantener el equilibrio.