Patologías del pie en la danza – Parte I

PATOLOGÍAS DEL PIE EN LA DANZA I

El maravilloso arte de la danza puede bien perfectamente ser considerado un deporte de alto nivel y por tanto provocar múltiples patologías bien de origen traumático y de rápida aparición o por el desgaste constante de las estructuras, dadas sus exigencias.

Entre otras muchas regiones, el pie en la danza es fuente de múltiples patologías. Necesita desarrollar mucha fuerza en saltos y piruetas, el trabajo sobre las puntas o medias puntas de la disciplina clásica conlleva una posición de vulnerabilidad para el pie, el trabajo sobre tacones, como puede suceder en los bailes de salón, también provocará esta vulnerabilidad. En definitiva, cualquier forma de danza en tanto que desarrolla un control neuromotor y sensorial increíble también, por la repetición de gestos, puede provocar bastantes problemas que resulta interesante conocer.

Entre los problemas más comunes en los pies estarían las fracturas y las tendinopatías. Vamos a ir describiendo algunas de las más frecuentes.

FRACTURAS Y LESIONES ÓSEAS.

  1. FRACTURAS DEL 5º METATARSIANO: El 5º metatarsiano es ese hueso largo fácilmente palpable en el pie que se correspondería al metatarsiano del meñique (en la parte lateral). En él pueden producirse diferentes tipos de fractura:
    1. Fractura por arrancamiento de la tuberosidad (una porción saliente del hueso, por intentar explicar) debida a la tensión del tendón del músculo peroneo corto. En un posible mal paso que provoque una inversión del pie muy fuerte (cuando se tuerce el pie hacia dentro), algo que podría significar un simple esguince, si se produce por ejemplo tras un gran salto puede llegar a provocar este tipo de fractura. Si ha habido desplazamiento óseo o el artista no puede esperar tiempo, es posible que el tratamiento pase por la cirugía.
    2. Fractura epifisaria proximal: La epífisis es cada uno de los extremos de un hueso largo, como puede ser este metatarsiano. Así que esta fractura se producirá en este extremo del hueso que está más cercano al tobillo. Normalmente esta fractura necesitará ser reducida y fijada.
    3. Fractura de Jones: Descrita en 1920 es una fractura que se produce a 1,5-3 cm de la tuberosidad de la base del 5º metatarsiano. Suele producirse de forma traumática por una compresión vertical sobre el pie en inversión. El 50% de las veces no logra consolidar el hueso por lo que también requerirá ciertos tratamientos quirúrgicos específicos.
    4. Fracturas diafisarias distales: La diáfisis del hueso es la parte larga, entre los dos extremos. Sucede típicamente en la recepción de un salto con un movimiento en rotación externa del pie y apoyo en medias puntas. Normalmente provocará dolor en el borde lateral del antepié e impotencia funcional. En general es una fractura de forma espiroidea a veces con un tercer fragmento fracturado. Igualmente es posible que requiera cirugía.
  2. SÍNDROME DEL PINZAMIENTO POSTERIOR DEL TOBILLO: Aparece causado por movimientos repetidos en flexión plantar (tan típica posición en la danza) que pueden causar irritación en la zona posterior del tobillo llegando a inflamar las estructuras que atraviesan el proceso posterior del tobillo y produciendo dolor como un pinchazo hacia el talón. En este compartimento posterior nos encontraríamos con una zona de conflicto entre el astrágalo, calcáneo y tibia, un espacio por el que pasa el tendón del músculo flexor largo del pulgar y más internamente el flexor largo de los dedos. En algunas personas existe un hueso accesorio en esta región llamado Os Trigonum que deberá ser tenido en cuenta para no confundirse en las radiografías. Las hiperextensiones repetidas del tobillo y pie serán responsables de lesiones óseas o de compresiones de los tejidos blandos. La lesión ósea puede producirse en la recepción de un salto (normalmente se escuchará un crujido y habrá dolor en la parte posterior del tobillo y edema). Requerirá radiografía para confirmar y el tratamiento suele ser conservador (no quirúrgico, pero siempre dependerá de las circunstancias). La lesión de partes blandas suele conllevar un dolor crónico de comienzo progresivo en la región posterior que aparecen durante la práctica, al bajar las escaleras y con la flexión plantar pasiva forzada del pie. La más común es la tenosinovitis del tendón del flexor del primer dedo.

(Continuará…)