Patologías del pie en la danza – III parte

PATOLOGÍAS DEL PIE EN LA DANZA III

Para terminar analizaremos las fracturas por fatiga o estrés y otras patologías que cursan con dolor.

FRACTURAS POR ESTRÉS

Este tipo de fracturas como su nombre sugiere se producen por la repetición constante de gestos o movimientos. Requieren un diagnóstico rápido para aplicar rápidamente tratamiento ortopédico y evitar así complicaciones que afecten a la superficie articular y que podrían dificultar la vuelta a la danza.

  1. FRACTURAS DE ESTRÉS DE LOS SESAMOIDEOS: Los huesos sesamoideos son huesos redondeados que en este caso se encontrarían en el primer metatarsiano del pie. En el 80-90% de los casos la fractura se produce en el sesamoideo medial. Hay factores que van a favorecer la sobrecarga sobre esta línea interna del pie como son: pie cavo, calcáneo valgo, actividades físicas repetidas con los pies descalzos o golpeteo sobre esta zona (como sucede en el flamenco). Típicamente el dolor aparece de forma insidiosa y la molestia se presenta tras un periodo de evolución. Si el dolor aparece de forma brusca suele conllevar impotencia funcional inmediata. En este caso habrá que distinguir entre una verdadera fractura o una osteonecrosis. El dolor se suele localizar en la planta, bajo la cabeza del primer metatarsiano y aumenta en la puesta en carga en la fase de propulsión. Será importante realizar radiografías para confirmar, aunque habrá que distinguir también entre la fractura o una anomalía que se produce en algunos casos en personas que tienen el hueso sesamoideo bipartito incluso en ambos pies. En este segundo caso normalmente no hay ángulos agudos y si juntásemos las dos partes el sesamoideo sería de mayor tamaño que lo normal. Además en las radiografías siguientes no se verían modificaciones como sí aparecerían en una fractura. En caso de fractura hará falta reposo durante 6 a 8 semanas y posteriormente se iniciaría un apoyo progresivo. Si no existe dolor se podría volver a la danza al sexto mes. Si hay complicaciones puede requerir cirugía pero no se podrá asegurar la vuelta a la danza.
  2. FRACTURAS DE FATIGA DE LA BASE DEL SEGUNDO Y TERCER METATARSIANOS: Muy típicas en danza clásica. La posición de puntas provoca una sobrecarga mecánica en la parte inferior de la base del segundo metatarsiano que será el origen de la fractura. El dolor aparece progresivamente tras un espectáculo o entrenamiento y cede levemente en reposo. Si la actividad continúa el dolor a nivel del dorso aumentará progresivamente. Y este dolor se exacerbará en una recepción fallida, un salto o una pirueta. Suele haber edema en la región dorsal e impotencia funcional completa. De nuevo el reposo absoluto será necesario y un tiempo con calzado de descarga de unas 6 semanas. La curación completa se producirá al sexto mes. Si se continúa con la actividad es fácil que haya complicaciones como la pseudoartrosis y el tratamiento será quirúrgico.

OTRAS PATOLOGÍAS DOLOROSAS

  1. HALLUX VALGUS: El famoso “juanete”. En la bailarina su frecuencia se estima en el 89% por múltiples causas: la posición de pronación y eversión el pie en la posición en puntas, el valgo de la metatarsofalángica de la quinta posición, la hiperlaxitud congénita o adquirida de la primera metatarsofalángica y la sobrecarga en la primera línea del pie. Se desaconseja cirugía durante la actividad profesional por la rigidez que puede producir y la alteración de la propiocepción. Además no es poco frecuente una recuperación incompleta.
  2. NEURALGIAS INTERMETATARSIANAS: Debidas a la compresión o patología del nervio digital plantar (4 de cada 5 veces del tercer espacio y 1 de cada 5 del segundo espacio interdigital). Típicamente es un dolor intenso, agudo, insoportable que suele aparecer unas dos horas después del inicio de actividad y que obliga a parar. Es fácil que este dolor aparezca todos los días en las mismas condiciones y tal vez desaparecer después durante varias semanas. A veces hay formas menos características con sensación de quemazón y calambres que aparecen de forma irregular pero que persisten en el tiempo. No suele haber edema ni dolor en los diferentes segmentos óseos o en las movilizaciones articulares durante el examen clínico. Sí que puede aparecer, a veces, dolor a la palpación del espacio entre el segundo y tercer dedo. También puede haber hipoestesia, pero es rara de encontrar. La ecografía puede confirmar el diagnóstico pero necesita ser hecha en periodo doloroso. Se realizará tratamiento médico y se puede proponer resección quirúrgica del neuroma. Habrá que retomar progresivamente la danza a partir del tercer mes y la vuelta al nivel anterior a partir del quinto mes.