¿Qué es la espondilitis anquilosante?

La espondilitis anquilosante es una forma crónica de artritis que afecta principalmente a las últimas vértebras lumbares y al sacro, en ocasiones estas pueden llegar a fusionarse entre sí.

Es una enfermedad que afecta tanto a hombres como a mujeres, siendo más común en hombres. Los primeros síntomas suelen aparecer entre los 20 y 30 años aunque en ocasiones puede aparecer en una edad más temprana.

Síntomas

Uno de los primeros síntomas y que nos puede ayudar con el diagnóstico de la enfermedad en las primeras fases es la lumbalgia de tipo intermitente que es intensa en periodos de sueño y reposo y disminuye en horas de actividad. Otros síntomas característicos pueden ser la rigidez de la zona lumbar, fatiga, dolor e hinchazón articular en caderas, hombros, rodillas y tobillos.

El proceso de la enfermedad consta de remisiones y recaídas, es decir, hay etapas en las que existe un proceso inflamatorio donde el dolor está presente y etapas de remisión dónde la sintomatología se estabiliza y el dolor y la inflamación no se agravan.

El pronóstico de la enfermedad es difícil de definir, ya que varía en cada individuo.

¿Qué se puede hacer?

Si has sido diagnosticado de Espondilitis anquilosante tal vez estos consejos relacionados con la fisioterapia y el ejercicio físico puedan ayudarte:

  1. La reeducación postural puede ser de gran utilidad para mantener una postura biomecánicamente correcta y disminuir el dolor articular: para realizar esta práctica un fisioterapeuta especializado en el método Pilates, escuela de espalda, etc. puede ser de gran ayuda.
  2. El ejercicio físico aeróbico, es decir, suave o moderado e indoloro, junto a una buena práctica de estiramientos, han de ser unos de los pilares más importantes en el tratamiento para reducir o prevenir la rigidez articular y el dolor musculoesquelético, así como mejorar la postura y la respiración: ejercicio terapéutico, natación, baile, yoga, pilates, marcha, etc. Es muy importante el fortalecimiento de la musculatura paravertebral, musculatura que nos ayuda mantener una postura erguida, clave en nuestros objetivos del tratamiento.
  3. La masoterapia (masaje terapéutico descontracturante) influye a nivel tisular y muscular, siendo de gran alivio para la paliación del dolor.
  4. Durante los procesos inflamatorios es conveniente que la terapia esté enfocada en paliar el dolor e inflamación principalmente, para eso, los fisioterapeutas contamos con dos grandes aliados para el propósito, la crioterapia y la termoterapia, es decir, el frío y el calor utilizados terapéuticamente, ayudan a reducir estos síntomas o previenen su aparición.
  5. También existen investigaciones científicas que concluyen que la hidroterapia es beneficiosa para el tratamiento de personas con espondilitis anquilosante.

El tratamiento físico ha de ser complementario al resto de tratamientos y no sustitutivo de la medicación, psicoterapia, etc.

Published On: 20 agosto, 2022 / Categories: Dolores articulares y musculares /

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