El valor de la Fisioterapia domiciliaria

No hace falta ser experto en economía para por lo menos intuir que se acerca obligatoriamente un control exhaustivo en términos de lo que se suele llamar las arcas del estado.  Los efectos económicos provocados por la pandemia dejarán su huella sobre lo que gasta y lo que ingresa el estado.

Un aspecto que ha preocupado especialmente a los políticos de nuestro país en los últimos años es el gasto en salud.  Cada vez nos estamos dando cuenta que aquello que la “salud pública es gratis” no es más que un cuento.  Nos cuesta, y cada vez más.  En el año 1999, el gasto público en salud fue de 731€ per capita.  Este dato ascendió a 1577€ en el 2009 y hasta los 1690€ en 2019.

Es evidente un incremente brutal desde el 1999 al 2009 y un esfuerzo masivo por controlar este gasto en la última década.  Lo que a nuestro gremio nos parece también evidente es que la Fisioterapia sigue siendo infravalorada en el sistema general de salud en España.  A todos nos pone un poco envidiosos la situación al inversa que gozan los Fisioterapeutas en Francia.  Entonces, la pregunta es evidente.  ¿Que valor tiene la Fisioterapia?

Como somos Fisiohogar y nos interesa con especial atención la Fisioterapia a domicilio, vamos a enfocar este artículo sobre el valor de la Fisioterapia a domicilio.

La Fisioterapia en el domicilio del paciente geriátrico, cardíaco, neurológico y especialmente traumatológico (pensamos en rehabilitación de prótesis de rodillas y caderas) reduciría bastante el número de días de estancia en los hospitales.  Cuando la recuperación de estos pacientes de hace en la comodidad de su domicilio, rodeado de sus familias y amigos más cercanos, aumentamos mucho también su bienestar global.

Lo primero que nos viene a la cabeza es el tratamiento de personas que viven en las ciudades; como suele ser habitual, nos olvidamos de la España rural, donde viven mucha gente mayor sin acceso fácil a un hospital cerca de su casa.  Nos parece tremendo que todavía se hacen rutas en ambulancias desde los pueblos al hospital más cercano;  el paciente es obligado a salir de su casa a primera hora de la mañana y vuelve cuatro o cinco horas más tarde para media hora escasa de rehabilitación.

La Fisioterapia domiciliaria también ayuda a fomentar una actitud proactiva al tratamiento.  Al no estar rodeado de personal sanitario y en el típico pijama de hospital, el paciente se ve obligado a ser proactivo con su recuperación, un hecho que ayudaría a que esta sea más rápida y más eficiente.

La experiencia del paciente también es un aspecto de tener en cuenta.  A todos nos gusta quedarnos en casa.  A los mayores aún más.  La experiencia de recibir la rehabilitación en el entorno natural del paciente es evidentemente más positiva comparada con el gimnasio frío de un hospital.

También tenemos que hablar de la faceta preventiva de la Fisioterapia.  Siempre vale más prevenir que curar.  Cuantas caídas ahorraríamos si existiera un plan de  prevención basado en ejercicios de fortalecimiento, flexibilidad y coordinación a largo plazo?

Para reducir el gasto público en salud, se puede hacer mal, reduciendo prestaciones y profesionales.  O se puede hacer bien, haciendo que sea un sistema más eficiente, y es allí donde la Fisioterapia privada, apoyada por fondos públicos, debería tener el peso que lamentablemente sigue faltando.