Diferenciando entre artritis y artrosis

La artritis y la artrosis son dos patologías distintas que pueden afectar a nuestras articulaciones, en esta entrada os vamos a explicar las principales diferencias que existen entre ellas.

La ARTROSIS es una patología DEGENERATIVA, que generalmente se relaciona con el envejecimiento. Se produce por una destrucción progresiva del CARTÍLAGO que recubre los extremos de los huesos que forman las articulaciones. Este cartílago se va fisurando, reduce su espesor y provoca una disminución de la congruencia articular.

La artrosis no es hereditaria pero tiene un componente de riesgo genético. Los síntomas principales son:

    • Dolor, generalmente de tipo mecánico (al mover la articulación), que mejora con el reposo.
    • Hinchazón.
    • Disminución de la movilidad articular, rigidez.
    • Deformaciones articulares.

El diagnóstico, además de por el examen clínico y  la historia clínica, se confirma mediante la radiografía.

En cuanto al tratamiento, no existe una cura en sí para la artrosis. Hoy en día no existe ningún fármaco o procedimiento que disminuya la degeneración del cartílago o lo regenere de forma eficaz. Por ello el tratamiento se enfoca en disminuir los síntomas.

ARTRITIS significa literalmente “inflamación de la articulación”. La artritis es una enfermedad INFLAMATORIA afectando principalmente a la MEMBRANA SINOVIAL, que recubre a las articulaciones. Hay diferentes tipos, por lo que existen diversas causas que la provocan. En algunos casos puede ser de origen genético, o desencadenada por una alteración del sistema inmune, un traumatismo o una infección.

 

La artritis suele evolucionar en forma de brotes, entre los síntomas destaca el dolor y la inflamación, con un aumento de la temperatura en la zona afectada y posible enrojecimiento. Así mismo tanto en la fase aguda del brote como posteriormente puede existir rigidez, disminución de la movilidad e incluso deformaciones de la articulación.

Para el diagnóstico de la artritis y determinar su posible orígen, además de la exploración y la historia clínica, son necesarias pruebas complementarias como análisis de sangre y radiografías.

A diferencia de la artrosis, si se determina el origen la enfermedad el tratamiento farmacológico puede detener y evitar que progrese la enfermedad, por lo que el diagnóstico precoz es determinante.

Os dejamos algunos links donde ya habíamos tratado estas patologías y su tratamiento con fisioterapia: