Rehabilitación fisioterapéutica del hombro congelado

El hombro congelado es una dolencia que necesita la rehabilitación fisioterapéutica para paliar el dolor y para recuperar la movilidad de la zona. Comúnmente se llama hombro congelado a la capsulitis adhesiva, que sucede cuando la cápsula del hombro se espesa y se va endureciendo. Todo esto provoca que se desarrollen bandas rígidas de tejido; es decir, las conocidas como adherencias. A esto se suma muchas veces la pérdida de líquido sinovial de la articulación. Con todos estos aspectos lo que ocurre es que el hombro pierde movilidad y tratar de articular ocasiona fuertes dolores.

El síndrome del hombro congelado afecta más a las mujeres que a los hombres entre edades comprendidas entre los 40 y los 60 años.

A pesar de que resulta muy molesto y doloroso se puede trabajar su rehabilitación mediante un programa personalizado de fisioterapia.

Uno de los primeros pasos es detectar el síndrome porque se puede confundir con otras dolencias. Una vez diagnosticado y determinado el grado de congelación, le indicarán el tratamiento más adecuado y el número de sesiones necesarias para logra la máxima recuperación.

Los ejercicios y masajes irán en función de la fase o etapa en la que se encuentre. Por ejemplo, se denomina fase de congelamiento al periodo en el que comienza a sentir dolor y va comprobando que la capacidad de movilidad de la zona se va disminuyendo, aunque aún puede realizar la mayoría de los giros y movimientos. Esta etapa puede durar entre seis semanas y nueve meses.

Después llega el tramo más duro en el que la rigidez de la zona del hombro es mayor y afecta a movimiento básicos del día a día que no puede realizar. Sin embargo, esta etapa no es tan dolorosa, pero sí limitadora. Esta fase de congelación se puede prolongar entre cuatro y seis meses.

Por último y con ayuda de la fisioterapia llega la fase de descongelación ( de seis meses a dos años). Poco a poco y con mucha constancia se va recuperando la movilidad y la fuerza de la zona del hombro. En muchos casos se logra volver a realizar los movimientos normales y otras veces se consigue una gran aproximación.

La terapia está compuesta por masajes y ejercicios. Los masajes trabajan la flexibilidad y elasticidad de la zona. Fomentando la buena circulación sanguínea y la recuperación de los tejidos, para después trabajar mediante distintos ejercicios la movilidad y recuperación de la fuerza.