Ejercicios fisioterapéuticos para fortalecer la rodilla

Fortalecer las rodillas es fundamental para poder moverse con agilidad y seguridad y no tener molestias ni dolores. La fisioterapia resulta de gran ayuda en el tratamiento de los problemas de rodillas y en su recuperación y fortalecimiento.

La rodilla es una parte de nuestro cuerpo fundamental para tener una buena capacidad de movilidad. Los problemas localizados en esta zona pueden tener causas muy distintas. Para determinar qué tipo de tratamiento es el más adecuado hay que indagar en las causas, estudiar los hábitos y rutinas diarias, así como el estado físico general. Con todos estos datos el fisioterapeuta podrá decidir qué ejercicios, aparatos o actividades son los más convenientes.

Teniendo estos aspectos en cuenta algunos de los ejercicios fisioterapéuticos que se pueden aconsejar realizar son los siguientes:

  • Sentado en el suelo estirar las piernas y dejar la espalda recta. Después inspirar y al hacerlo tensar la pierna tratando de mover la punta del pie hacia la cara. En este ejercicio hay que tratar de apretar la parte posterior del muslo para tocar el suelo, así se consigue trabajar la musculatura de la rodilla. Descansar y repetir el ejercicio con la otra pierna. Se puede realizar este mismo ejercicio pero con la rodilla en semiflexión colocando debajo una toalla o una pequeña almohada.
  • Otro ejercicio que suele reportar beneficios es flexión y extensión de la rodilla. Para ello hay que sentarse en una silla con la espalda recta, colocar las manos en el asiento y elevar una pierna hasta que quede recta y en esta posición inspirar y tensar el músculo tratando de mover la punta del pie hacia la cara. Mantener esta posición unos segundos y volver a la posición de partida. Repetir con la otra pierna.
  • Para fortalecer la rodilla también puede resultar adecuado realizar ejercicios de estiramiento decúbito. El ejercicio se realiza tumbado coca arriba con la pierna y el pie estirados. Después se coloca una cinta o una tela larga alrededor de la planta del pie. Con la ayuda de los brazos de va levantando poco a poco la pierna hasta lo más alto que se pueda llegar, lo ideal sería alcanzar los 90º. En la posición más elevada aguantar unos segundos y descansar. Repetir el ejercicio con la otra pierna.