¿en qué consiste la fisioterapia de mantenimiento o el ejercicio terapéutico?

A medida que pasa el tiempo y las personas van entrando en una edad avanzada es normal, y prácticamente inevitable, que vayan apareciendo ciertas molestias a nivel muscular, óseo o articular.  Todo ello puede tener un origen variado como pueden ser las enfermedades degenerativas, artrosis; traumatismos, una caída o incluso por el sometimiento a una operación. Sea un motivo u otro, estas molestias y dolores van a concretarse en un único efecto a largo plazo, la disminución de la calidad de vida de las personas.

Comúnmente se concibe como algo normal que a medida que se cumplen años los dolores aumenten. Y esto está muy lejos de la realidad. De la misma forma que un deportista tras sufrir una lesión es sometido a una rehabilitación y, posteriormente, a un entrenamiento para mantenerse y evitar recaer en dicha lesión, las personas mayores deben someterse a la misma acometida para mejorar su calidad de vida, en definitiva reducir sus dolores, falta de fuerza y de estabilidad.

Para el abordaje en este campo, tenemos la Fisioterapia de mantenimiento, que consiste en una combinación del tratamiento fisioterapéutico convencional con ejercicios de potenciación y equilibrio. Así mismo también se proporcionan tablas de ejercicios, hábitos de vida e higiene postural, de modo que el paciente no solo trabaje durante la sesión de fisioterapia sino que también integre aquello que realice y aprenda en su día a día.

Para una correcta realización de la fisioterapia de mantenimiento en primer lugar es imprescindible realizar un examen completo del paciente a través de sus informes médicos y de la información que dé al fisioterapeuta, para así poder  ofrecer el tratamiento más acorde con su condición. Pues no necesitarán los mismos ejercicios y tratamientos una persona con artrosis de rodilla que una que ha sufrido un ictus.

Las claves para el éxito del tratamiento de mantenimiento son:

  1. Realizar un examen exhaustivo del estado del paciente.
  2. Debe ser rutinario: no puede ser un tratamiento esporádico, pues toda aquella mejoría que se vaya consiguiendo desaparecerá volviendo a su estado inicial si no se realiza con periodicidad.
  3. Mantener una actitud positiva ante el tratamiento: si realmente se quiere mejorar, la fisioterapia es la mejor aliada para conseguirlo.

Muchas veces los pacientes que necesitan comenzar un tratamiento de mantenimiento son personas que les es imposible desplazarse hasta un centro de fisioterapia. Pero esto no es un problema, pues estos tratamientos pueden realizarse en casa, a través de un fisioterapeuta que acuda al domicilio del paciente, lo que aporta mayor facilidad para aquellas personas que quieren mejorar su calidad de vida.